Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desarrolló un biofertilizante español de residuos orgánicos contra sequía que incrementa hasta 53,3% la biomasa radicular de las tomateras cultivadas con riego deficitario. El producto, obtenido mediante el Sistema de Elaboración de Fertilizante Ecológico Líquido (SEFEL), transforma subproductos orgánicos en un preparado líquido que mejora la resistencia de los cultivos al estrés hídrico, según un estudio publicado en el Journal of Soil Science and Plant Nutrition (2024) por investigadores del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC).
El ensayo evaluó los efectos del té de compost en tomates (Solanum lycopersicum) y lechugas (Lactuca sativa) bajo dos condiciones: riego normal y déficit hídrico. Las plantas tratadas con el biofertilizante no solo crecieron más, sino que mantuvieron funciones fisiológicas clave cuando escaseaba el agua.
Cómo el biofertilizante protege a las plantas durante la sequía
Los investigadores del CSIC identificaron varios mecanismos. El tratamiento permitió que las plantas mantuvieran una mayor conductancia estomática durante el estrés hídrico, lo que favoreció la asimilación de carbono y la fotosíntesis. Normalmente, las plantas cierran sus estomas para reducir la pérdida de agua, pero eso también limita la entrada de CO₂ necesario para producir energía.
Las tomateras tratadas con riego normal registraron un incremento del 63,9% en biomasa seca de hojas y del 30,3% en raíces. En lechugas, el aumento fue del 34% en biomasa foliar con riego adecuado y del 23% bajo déficit hídrico. El estudio aclara que estos porcentajes representan crecimiento vegetativo en condiciones experimentales, no aumentos directos de cosecha comercial.
El biofertilizante se produce a partir de residuos orgánicos mediante un proceso de compostaje líquido. Esta tecnología permite reincorporar subproductos al ciclo productivo en lugar de descartarlos, cerrando un circuito de economía circular dentro del sistema agrícola.
Qué significa para la agricultura bajo presión hídrica
La investigación del CSIC abre una vía para desarrollar sistemas agrícolas más resilientes en zonas donde el agua escasea. El producto no solo aporta nutrientes: también activa la actividad microbiana del suelo y desencadena respuestas de protección en las plantas frente a condiciones adversas.
Los resultados muestran que el tratamiento funciona tanto en condiciones óptimas como en sequía, lo que sugiere que podría integrarse en estrategias de adaptación al cambio climático. El siguiente paso será evaluar su comportamiento en ensayos de campo a escala comercial y con distintas variedades de cultivos.
El equipo del IPNA-CSIC planea publicar datos complementarios sobre la actividad enzimática del suelo y la acumulación de metabolitos secundarios en las plantas tratadas durante 2025.











