La COP17 de biodiversidad, que cierra este jueves en Ereván, Armenia, encara sus últimas horas sin consenso sobre la financiación necesaria para cumplir el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. Tras dos semanas de negociaciones intensas, los delegados de 196 países intentan cerrar acuerdos mínimos que mantengan vivo el compromiso de proteger el 30% del planeta para 2030.
El marco aprobado en diciembre de 2022 fijó 23 metas ambiciosas para detener y revertir la pérdida de biodiversidad antes de fin de década. La cumbre de Ereván es la primera desde entonces que debe evaluar el progreso real de los países. Según el informe State of Biodiversity Action, publicado por Naciones Unidas antes del inicio de la COP17, cerca del 90% de las partes estableció metas nacionales, pero menos de la mitad de esas metas va por buen camino.
El 60% de los países tiene planes, pero no alcanza
El informe de la ONU señala que el 60% de los países firmantes elaboró estrategias y planes de acción nacionales en materia de biodiversidad. Sin embargo, el nivel de ambición sigue por debajo del objetivo de proteger el 30% del planeta. Persisten carencias importantes en financiación, cooperación internacional y transparencia de los datos reportados.
El Marco de Kunming-Montreal marca un objetivo claro: alcanzar en 2030 un mínimo de 200.000 millones de dólares anuales movilizados para proteger la biodiversidad. Como paso intermedio, los países se comprometieron a alcanzar 20.000 millones de dólares en ayudas internacionales a países en desarrollo para 2025. A pocas horas del cierre de la cumbre, los debates sobre quién paga y cómo se distribuyen esos fondos siguen abiertos.
Subsidios que destruyen naturaleza suman 2 billones de dólares anuales
Uno de los puntos más conflictivos en Ereván es qué hacer con las subvenciones públicas que favorecen actividades que perjudican la biodiversidad. El compromiso adquirido en Kunming-Montreal es reducirlas en al menos medio billón de dólares al año. Según el International Institute for Sustainable Development, los gobiernos gastan al menos 2 billones de dólares anuales en incentivos que dañan la naturaleza.
La presidencia de la COP17 lanzó el plan Yerevan Call on Incentives Positive to Biodiversity, que busca reorientar estos incentivos hacia actividades que protejan los ecosistemas. “Nuestro trabajo aquí puede influir en cómo se utilizan los recursos naturales, cómo se producen y consumen los bienes y hacia dónde se dirigen los recursos financieros públicos y privados”, señaló Hambardzum Matevosyan, ministro de Medioambiente de Armenia y presidente de la cumbre, según reprodujo Climática.
Un tercer debate financiero gira alrededor del Fondo de Cali, establecido en la COP16 para que las empresas que utilizan información digital de secuencias genéticas de plantas o animales compartan sus ganancias. Un año después de su creación, el fondo todavía dispone de muy pocos recursos. En Ereván, los países deben decidir cómo hacerlo operativo.
El rol de las ciudades y la ciencia en la implementación
La cumbre también debate quién toma las decisiones sobre biodiversidad y en base a qué se toman. Esto implica buscar formas de involucrar a las ciudades y a las regiones, ya que en muchos casos son ellas las que deciden sobre desarrollo urbanístico, protección ecológica o creación de zonas verdes.
La presidencia armenia convocó a sesiones especiales para discutir cómo dar relevancia a la voz de la ciencia en un momento en que el conocimiento científico sufre ataques recurrentes. Los resultados finales de estas negociaciones se conocerán en las próximas horas.
Fuente original: https://climatica.coop/cop17-cuenta-atras-objetivos-biodiversidad/












