La aceleración del calentamiento global desde 2015 alcanzó un ritmo de 0,35 °C por década, casi el doble de los 0,2 °C registrados en las cuatro décadas anteriores, según un nuevo análisis de cinco registros climáticos independientes publicado por Ecoticias. Los investigadores Grant Foster y Stefan Rahmstorf advirtieron que, de mantenerse esta tendencia, el límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París podría superarse antes de 2030, años antes de lo que proyectaban los modelos del IPCC.
El estudio analizó datos de la NASA, la NOAA, el centro británico Hadley, Berkeley Earth y el sistema europeo ERA5. Para aislar la señal de fondo del calentamiento, los autores filtraron las oscilaciones temporales causadas por El Niño, erupciones volcánicas y variaciones en la actividad solar. La aceleración resultante apareció con un 98% de confianza estadística en los cinco conjuntos de datos, según informó Ecoticias.
Una segunda verificación descartó que el resultado dependiera únicamente de los años excepcionalmente cálidos de 2023 y 2024. Incluso ajustando esas anomalías, la pendiente de calentamiento desde 2015 se mantiene significativamente más pronunciada que en el período 1970-2014.
Por qué el ritmo cambió tan abruptamente desde 2015
Los modelos climáticos del IPCC esperaban cierta aceleración como consecuencia del aumento sostenido de gases de efecto invernadero, pero la magnitud observada desde 2015 excede las proyecciones. Una de las hipótesis principales apunta a la reducción drástica de aerosoles contaminantes en la atmósfera. Estas partículas, emitidas principalmente por combustibles fósiles, reflejan parte de la radiación solar y durante décadas enmascararon una fracción del calentamiento. Regulaciones ambientales más estrictas en transporte marítimo y en plantas industriales habrían eliminado ese efecto de enfriamiento artificial, exponiendo el calentamiento acumulado.
El Acuerdo de París de 2015 fijó como objetivo limitar el aumento de temperatura a 1,5 °C respecto a la era preindustrial, entendido como un promedio sostenido durante décadas, no como una anomalía puntual de un año. Cruzar ese umbral de forma permanente activa puntos de no retorno climático: el colapso de la capa de hielo de Groenlandia, la desestabilización de corrientes oceánicas como la AMOC en el Atlántico y la pérdida irreversible de arrecifes de coral tropicales.
Las limitaciones del estudio y qué viene ahora
El método de Foster y Rahmstorf tiene limitaciones reconocidas. La extracción estadística de El Niño, el volcanismo y la actividad solar es una aproximación y puede no haber eliminado su influencia por completo, especialmente en 2023 y 2024. Además, el ritmo observado en la última década podría moderarse si las emisiones globales de gases de efecto invernadero disminuyen de forma abrupta en los próximos años.
Pero la evidencia actual apunta en la dirección opuesta. Las emisiones globales de CO₂ batieron récord en 2024, según el Global Carbon Project, y los compromisos nacionales presentados en la COP29 siguen siendo insuficientes para cumplir con la trayectoria de 1,5 °C. El margen temporal para evitar un calentamiento sostenido superior a ese umbral se redujo drásticamente. Si el análisis de Foster y Rahmstorf se confirma en revisiones futuras, las proyecciones del IPCC AR6 de 2021 quedarían obsoletas apenas tres años después de su publicación.













