Un estudio publicado en Journal of Advances in Modeling Earth Systems demostró que la agrivoltaica enfría tomates hasta 7,56 °C durante las horas de máximo calor y reduce 4,46 °C la temperatura percibida por trabajadores agrícolas. El trabajo, desarrollado por investigadores que modelaron conjuntamente paneles solares, vegetación, suelo y aire, marca un avance en la comprensión de cómo estas instalaciones modifican el microclima de las parcelas.
Los resultados surgen de simulaciones validadas con datos reales de instalaciones agrivoltaicas en Davis (California), Minnesota y condiciones meteorológicas de Princeton (Nueva Jersey). En la prueba con tomates, las hojas bajo los paneles registraron una temperatura media diurna 1,84 °C inferior a las expuestas al sol directo. Durante las horas más críticas de la tarde, la diferencia trepó a 7,56 °C, según el modelo.
Los tomates pierden menos agua sin perder fotosíntesis en la misma proporción
Esa caída térmica tuvo un efecto directo sobre el consumo hídrico: el cultivo agrivoltaico redujo un 22,4% la pérdida de agua por evapotranspiración. Cuando una planta se calienta demasiado necesita liberar más agua para regular su temperatura. En regiones con olas de calor simultáneas a restricciones hídricas, esta interacción podría resultar clave para mantener la productividad.
Los tomates bajo los paneles recibieron aproximadamente 47% menos de radiación solar. Sin embargo, la absorción de carbono disminuyó solo un 31%, lo que indica que la relación entre luz y fotosíntesis no es lineal. El trabajo sugiere que una parte de la pérdida lumínica queda compensada por condiciones térmicas menos agresivas: disponer de más sol no siempre beneficia al cultivo cuando la planta ya está sometida a temperaturas excesivas.
La vegetación enfría los paneles y recupera eficiencia fotovoltaica
La relación funciona en ambas direcciones. Las células fotovoltaicas pierden rendimiento cuando aumenta su temperatura. En la simulación, los paneles situados sobre cultivos permanecieron durante el día 5,6 °C más fríos que los instalados sobre suelo desnudo. Esa reducción permitió recuperar alrededor de un 15% de la eficiencia que se habría perdido debido al calor, no un 15% más de electricidad total.
El agua liberada por las plantas mediante transpiración consume energía y contribuye al enfriamiento del entorno inmediato. El cultivo se beneficia de la sombra del panel y el panel, a su vez, aprovecha un microclima agrícola menos caliente.
Durante las horas laborales, la temperatura percibida calculada bajo los paneles fue de media 4,46 °C inferior. En agricultura, donde buena parte del trabajo se realiza al aire libre y muchas tareas no pueden trasladarse a las horas más frescas, disponer de zonas parcialmente sombreadas puede convertirse en una medida de adaptación frente al aumento de las temperaturas. El dato amplía la discusión más allá de hectáreas y kilovatios: también importa la salud de quienes trabajan esas parcelas.
Fuente original: https://ecoinventos.com/nuevo-estudio-demuestra-que-la-agrivoltaica-enfria-tomates-hasta-756-c-y-reduce-446-c-la-temperatura-percibida-por-trabajadores/











