La vacunación de pingüinos contra gripe aviar más ambiciosa que se haya intentado está en marcha en Phillip Island, Victoria. Más de mil pingüinos pequeños (Eudyptula minor) recibieron la primera dosis de la vacuna contra H5N1 desde la semana pasada, según informó The Guardian. El programa apunta a proteger una colonia de 40.000 aves frente a un virus que ya mató 51 ejemplares en King Island, Tasmania, y que autoridades sanitarias consideran de “riesgo muy alto” para la especie.
“Es la primera vez que alguien en el mundo intenta algo así a esta escala”, declaró Catherine Basterfield, directora ejecutiva de Phillip Island Nature Parks, al medio británico. El equipo trabaja de noche: atrapa a los pingüinos cuando regresan del mar a sus madrigueras, los pesa, mide, microchipea y administra la inyección antes de liberarlos. Cada ave recibirá una segunda dosis tres semanas después.
Los pingüinos más pequeños del mundo enfrentan un virus letal
Los pingüinos pequeños miden apenas 30 centímetros de altura (el largo de una regla escolar) y habitan solo el sur de Australia y Nueva Zelanda. Aunque no están clasificados como amenazados bajo la ley federal australiana, un informe del Instituto Arthur Rylah publicado en 2025 advirtió que el virus podría matar hasta 16.000 ejemplares de Phillip Island en el peor escenario. El reporte señaló que administrar vacunas después de la llegada de H5N1 podría ser “demasiado tarde, porque es probable que ocurra mortalidad significativa antes de lograr cobertura adecuada”.
El protocolo solo es viable porque los pingüinos regresan cada noche a la misma madriguera, un comportamiento que permite a los rangers identificar y revacunar a los mismos individuos. Unas 300 aves fueron procesadas en las primeras noches. El plan cubre 5.000 pingüinos en total, entre Phillip Island y St Kilda.
Por qué importa: turismo, economía y precedente científico
El “desfile de pingüinos” de Phillip Island atrae 700.000 visitantes al año y aporta unos 500 millones de dólares a la economía de Victoria, según cifras del gobierno estatal. “Todos aman a los pingüinos pequeños”, dijo la ministra de Ambiente Jaclyn Symes en declaraciones reproducidas por The Guardian. “Son una criatura icónica, adorable, pero tienen un valor económico significativo para esta región y para el estado”.
Más allá del impacto local, el ensayo podría definir protocolos globales para proteger fauna silvestre vulnerable ante pandemias zoonóticas emergentes. James Todd, jefe de biodiversidad de Victoria, aclaró que las vacunas “no son una bala de plata” y que no serán viables para la mayoría de las cientos de especies silvestres en riesgo por H5N1. “En el caso de los pingüinos pequeños, sabemos que están en riesgo, son una especie colonial que anida junta, son un ave marina que entrará en contacto con otras aves marinas que portan el virus. Y sabemos que son una especie icónica de alto valor para los victorianos”, explicó.
Un vocero del Departamento de Agricultura federal advirtió que la vacunación es “una herramienta” para reducir el impacto, pero “no una solución aislada. No reemplaza una bioseguridad efectiva, que sigue siendo crítica”.
El virus ya llegó: tres focos confirman la urgencia
La detección de un caso positivo en un pingüino pequeño en Phillip Island aceleró el operativo. Australia del Sur reportó otro caso confirmado en Kangaroo Island el domingo pasado. En King Island, Tasmania, 51 pingüinos murieron con muertes presuntas por gripe aviar luego de que una muestra diera positivo.
John Cockrem, profesor emérito de la Universidad Massey de Nueva Zelanda que investiga pingüinos pequeños, contextualizó el riesgo para la especie: “La gripe aviar es una amenaza que surgió y se suma a otras amenazas que los pingüinos pequeños ya enfrentan y enfrentarán cada vez más en los próximos años”, dijo al diario. Entre esas amenazas mencionó tormentas severas, aumento del nivel del mar y cambios en la disponibilidad de alimento por la crisis climática.
El informe del Instituto Arthur Rylah estimó que tomará diez semanas que los pingüinos alcancen inmunidad máxima. El equipo de Phillip Island corre contra el reloj.
Fuente original: https://www.theguardian.com/environment/2026/aug/24/little-penguins-bird-flu-vaccination-phillip-island-australia
