La noticia fue replicada en todos los medios luego de que la Municipalidad de Alto Río Senguer se enterara, más de un mes después, de que en el Lago La Plata había una camioneta hundida.
Según trascendió, el dueño de la camioneta no le notificó el hecho al prestador turístico: dijo que se le había descompuesto y que la había dejado en el bosque. Pasaron los días y nadie fue a ver dónde había quedado, porque el propietario había dicho que vendría próximamente a retirarla. Pasaron semanas hasta que un cazador la vio y lo comentó en el pueblo. Subieron una foto a Facebook y el Municipio de Alto Río Senguer optó por hacer la denuncia en la comisaría, dejando todo en manos de la Justicia, en vez de sacar la camioneta del lago. Más aún, quedó a la espera de que el propietario la sacara cuando pudiera.
El Lago La Plata es uno de los dos lagos, junto con el Fontana, de los que nace el río Senguer, que pasa por el pueblo de Alto Río Senguer y lo abastece, y que la Municipalidad cuida, o al menos dice cuidar.
El Lago Fontana solía tener bosque, pero hace 30 años se incendió y se liberó ganado en la zona, por lo que hoy ya no hay bosque. En su lugar hay un loteo, el de Aldea Fontana, atravesado por la controversia con Tierras y Bosques, pero activo: cuenta con página de Instagram, un PDF que detalla el emprendimiento inmobiliario y un WhatsApp de contacto. Quienes ya construyeron allí son políticos y gente de Alto Río Senguer.
Por su parte, en el Lago La Plata toda la margen sur es privada, y en la margen norte, donde vivo con mi marido hace 10 años, hace tiempo que quieren prohibir (en los papeles) el acceso histórico al Sataraín. Y recientemente una camioneta estuvo hundida en una de sus bahías durante más de un mes.
Escuchando Radio Nacional con mi marido nos enteramos de que había una F-100 hundida en el lago. Nos preocupamos mucho y fui a Bahía Miranda a revisar, ya que en la foto de Facebook parecía estar allí y no en el Arroyo Perdido, como se informaba al principio. Al constatar que estaba en Bahía Miranda, empezamos a hacer videos que subimos a nuestras redes, ofreciéndole ayuda al municipio para sacarla cuanto antes, tirando con nuestra camioneta. Pero no aceptaron… A los pocos días ya estaba más hundida, entonces seguimos haciendo videos para que se volvieran virales, hacer presión y lograr que el Municipio o el área de Ambiente de la provincia de Chubut la sacara. Luego de aproximadamente una semana, lo logramos y la sacaron.
Muchas cosas llamaron la atención: el dueño no avisó de lo ocurrido y dejó el lugar de hospedaje en otro vehículo; el prestador del servicio turístico tampoco dio aviso de esa irregularidad; el municipio se enteró del hecho un mes después, y los controles de ingreso y egreso no lo detectaron. Cuando el municipio informó a los medios, cambió unas tres veces la supuesta fecha de ingreso del turista al Parque Municipal, así como la profundidad del hundimiento, e indicó que la camioneta estaba en la zona del Arroyo Perdido, cuando en realidad estaba unos 8 km más allá de ese arroyo, en Bahía Miranda, una de las bahías de Bahía Laguito Escondido.
El intendente denunció al turista ante la policía y esperó pacientemente a que este se encargara de sacar la camioneta, alegando que no tenía fondos disponibles. Pero casi en paralelo salió la noticia de que una auditoría del Tribunal de Cuentas de Chubut detectó una incompatibilidad en una contratación planteada por el intendente de Alto Río Senguer: el tribunal observó un gasto extraordinario en un servicio de desarrollo de la web municipal, cuyo realizador declaró no haber cobrado, y que se le abonaba a una empleada del municipio que ya cumplía otra función. Esto deja ver a las claras que para algunas cosas hay fondos, pero para cuidar los lagos no…
Más aún, el intendente evitó nombrar al dueño de la camioneta, aun cuando este huyó del lugar abandonándola hundida, y también evitó mencionar al prestador turístico, que resulta ser pariente de un concejal que también tiene una cabaña en ese sector. El dueño de la camioneta es un empresario de Comodoro Rivadavia, según informó más tarde un medio de Río Mayo.
Nosotros somos dos jubilados que perdimos nuestros ahorros en el “corralito” y nos vinimos a vivir al Lago La Plata en busca de una vida en paz, alejada de la inseguridad y la contaminación de la ciudad. Desde el primer momento le ofrecimos nuestra ayuda al municipio en esta zona, e incluso mejoramos y mantenemos el camino de acceso a la margen norte del lago. Sin embargo, a nosotros no dudaron en iniciarnos dos juicios: uno penal, en el que fuimos absueltos, y otro civil, mediante el cual nos quieren desalojar. Y no dudan en nombrarnos continuamente en los medios para difamarnos.
Este trato totalmente dispar deja de manifiesto cómo el poder político respeta más a los ciudadanos según su posición económica o su cercanía familiar o laboral.
Durante la extracción, la policía llegó dos horas después de que los buzos tomaran contacto con la camioneta, sin la presencia de un fiscal ni de personal de Ambiente, solo con el intendente, y fueron trasladados por agua en el bote de otro prestador turístico privado. El dueño se llevó la camioneta, que no fue secuestrada para peritar la pérdida de líquidos que afectaron el lago durante esos 36 días. Particulares conocidos del dueño sacaron las cosas que había adentro, las cargaron en otro vehículo y limpiaron toda la camioneta con la misma agua del lago. Algo llamativo: la camioneta estaba con un cambio puesto. Además, nunca se informó dónde estaban los papeles, si habían quedado adentro o si los habían sacado, y la patente no se veía porque la tapaba el paragolpe trasero. Y hasta el momento no se informó que se le haya aplicado ninguna multa al dueño por el impacto ambiental, como sí se multó al dueño de la camioneta que dañó la Pampa del Leoncito, en San Juan.
Mi marido y yo somos sexagenarios, y mi esposo tiene ahora una discapacidad motriz. Vivimos en nuestra cabaña, La Bronco Kurupy, que construimos nosotros mismos hace ya 10 años. En el fallo de primera instancia, el juez ordenó nuestro desalojo, y apelamos. Por esta vía apelamos a la humanidad y a la conciliación, para poder seguir aportando a este lugar, que es nuestro hogar, y no perderlo. Seguimos abiertos a conciliar y a buscar una solución que beneficie a todos, ya que en los medios la Municipalidad siempre dice que no le alcanzan los fondos para cuidar la zona. Ya somos un punto GPS y de auxilio para los turistas: estamos a menos de 20 km de la frontera con Chile, en la cordillera patagónica, y a más de 120 km del pueblo más cercano, Alto Río Senguer. Por favor, les pedimos a las autoridades y al señor juez que tengan esto en consideración, que no nos dejen en la calle y que traten a todos por igual.
