Los campesinos que dejaron la coca en Colombia esperaban proyectos productivos, asistencia técnica y carreteras para sacar sus cosechas. Recibieron abandono. Ahora crían vacas en medio de la selva amazónica, a pocos kilómetros de tres parques nacionales.
Un análisis de 286 veredas en Guaviare documentado por César Molinares para Mongabay Latam muestra cómo la implementación del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS) coincidió con una rápida conversión de bosques en pastizales que hoy amenaza directamente la Serranía de Chiribiquete, la Sierra de La Macarena y la Reserva Nacional Natural Nukak.
Narciso Quiroga, de 71 años, llegó hace tres décadas al corregimiento El Capricho, en Guaviare, atraído por la bonanza cocalera. Cuando se vinculó al PNIS en 2016, el programa le prometió pagos completos, acompañamiento técnico y una salida económica viable. “Después de que nos metimos a ese proyecto fue como si hubiera muerto. No se volvió a saber nada”, dijo Quiroga a Mongabay Latam. Sin los apoyos prometidos, compró ocho vacas con sus propios ahorros.
La geografía explica parte del giro hacia la ganadería. Para llegar a Caño Tigre, la vereda de Quiroga, hay que recorrer más de dos horas por una trocha construida a mano por las comunidades. Sin carreteras formales ni mantenimiento estatal, la lluvia constante convierte cualquier camino en lodo. Sacar cacao, plátano o yuca es prácticamente imposible. Una vaca, en cambio, camina sola hasta el punto de venta.
La sustitución de cultivos de coca en Colombia nunca se completó
Entre 2016 y 2023, los cultivos de coca en la región Macarena-Guaviare cayeron de cerca de 12.000 hectáreas a alrededor de 4.000, según datos del gobierno citados por Mongabay Latam. Pero parte de esa coca no desapareció: se internó en lo más profundo de la selva, fuera del alcance de los programas de sustitución.
La desmovilización de las FARC dejó un vacío de poder que hoy disputan el Bloque Jorge Suárez Briceño, liderado por alias Calarcá Córdoba, y el Estado Mayor Central, bajo el mando de alias Iván Mordisco. Ambas estructuras armadas se financian con el narcotráfico y controlan rutas que atraviesan zonas de conservación.
Ganadería tras erradicación de coca: el efecto rebote que nadie previó
La falta de apoyo técnico, crédito y vías de acceso hizo que igualar las ganancias de la coca con cultivos legales fuera inviable para las familias campesinas. “Con las vacas por lo menos uno puede vender una cuando necesita remesa”, explicó Quiroga a Mongabay Latam, usando el término local para referirse a la compra de alimentos para el hogar.
La decisión no fue empresarial: fue supervivencia. Pero el resultado ambiental es devastador. La ganadería extensiva requiere grandes extensiones de tierra y presiona directamente sobre los ecosistemas que el PNIS, en teoría, debía proteger al sustituir la coca por cultivos sostenibles.
A diez años de la firma del Acuerdo de Paz, el punto cuatro del pacto, destinado a resolver de raíz la problemática de los cultivos ilícitos, no logró consolidarse en Meta y Guaviare. Los campesinos erradicaron la coca. El Estado no cumplió. Y la Amazonía colombiana paga la cuenta con miles de hectáreas convertidas en potreros.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/07/colombia-campesinos-coca-ganaderia-meta-guaviare-incumplimiento-gobiernos/
