Cápsulas de celulosa recuperan metales de baterías en Argentina con plantas invasoras

Laboratorio de reciclaje de baterías con equipos para recuperación de metales en Argentina.

Foto: Ludovic Delot / Pexels

Cápsulas de celulosa fabricadas con plantas invasoras recuperan metales de baterías en Argentina, según un proyecto del CONICET que ya demostró su efectividad en laboratorio. El método permite extraer aluminio, litio, níquel, cobalto y manganeso de baterías de litio usadas, devolviéndolos a la cadena industrial como materia prima.

El equipo liderado por Martín Negri, investigador del Laboratorio de Materiales Compuestos y Energía en el INQUIMAE (un instituto compartido entre el CONICET y la Universidad de Buenos Aires), diseñó un sistema de reciclaje de baterías de litio que funciona con biopolímeros sin valor comercial. La técnica se probó con éxito en baterías de móviles y ahora avanza hacia las de vehículos eléctricos, según el comunicado oficial del CONICET del 20 de octubre de 2026.

La lógica detrás del proyecto es clara: cuando una batería se agota, sus metales internos mantienen valor de mercado. “Poder recuperar elementos de alta demanda” es clave, explicó Negri al CONICET. El cobalto, por ejemplo, vale más como materia prima que el litio y se usa en cerámica, pintura y electrónica. En lugar de descartar esos componentes en vertederos, el método los convierte en insumos para nuevas baterías, semiconductores, pinturas o materiales médicos.

Cómo funciona el proceso de separación

Antes de manipular las baterías gastadas, el equipo realiza una neutralización segura de la carga eléctrica para evitar explosiones. Luego se desarman por trituración o desensamblado, separando electrodos y membranas. “A estas partes les aplicamos diferentes procesos químicos”, detalló Negri en el comunicado.

El resultado son líquidos con varios metales disueltos en la misma solución. Ahí empieza el desafío: según el investigador, la cuestión “no es solo sacarlos de ese medio, sino separarlos”. Para eso usan cápsulas que funcionan como esponjas inteligentes, cada una diseñada para captar una sal específica (una de litio, otra de cobalto, otra de níquel). El material de esas cápsulas proviene de celulosa de plantas invasoras en Argentina sin aprovechamiento comercial.

Negri recibió en septiembre de 2026 la Distinción Franco-Argentina en Innovación (categoría Senior) por este trabajo. El premio lo organizan el CONICET y el Institut français d’Argentine, con apoyo de TotalEnergies Argentina.

Del laboratorio a las baterías de auto

Hasta ahora, el método se aplicó solo en baterías de ion litio de móviles. El paso siguiente son las baterías de vehículos eléctricos, que presentan dos variantes: ion litio y níquel-metal-hidruro. Las segundas contienen tierras raras como lantano y neodimio, metales con alta demanda en semiconductores.

El equipo ya mantiene conversaciones con una empresa automovilística, aunque el comunicado no identifica cuál ni especifica cronograma de pruebas. Tampoco detalla el porcentaje de recuperación de metales ni la pureza alcanzada. Pasar de la escala de laboratorio a una planta industrial implica ajustar volúmenes, costos y controles de calidad.

Otras iniciativas globales avanzan en la misma dirección. En Singapur se logró extraer hasta el 92,2% de varios metales con cáscaras de naranja, y la Comisión Europea estima que el reciclaje de baterías podría reducir hasta un 50% la demanda de litio nuevo en 2040.

Argentina enfrenta alertas por el impacto ambiental de la minería del litio en ecosistemas sensibles, incluidos los anfibios nativos. Recuperar metales de baterías usadas reduce la presión extractiva y cierra el ciclo de la economía circular. El proyecto forma parte de una colaboración de años entre dos laboratorios del CONICET y la UBA, ambos con experiencia en trabajar con empresas en temas de energía.

Fuente original: https://www.ecoticias.com/eco-america/baterias-litio-usadas-capsulas-celulosa

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