Una científica argentina multiplica cosechas sin agroquímicos ni nueva siembra

Campo de arroz en producción, cultivo clave en la investigación de biotecnología agrícola argentina.

Foto: Tomás Asurmendi / Pexels

Una científica argentina del CONICET logró convertir cultivos anuales en perennes, capaces de rebrotar y producir nuevas cosechas sin necesidad de volver a sembrar. La investigadora Renata Reinheimer, del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, recibió el premio Mejor Emprendedora 2026 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) por esta tecnología que podría transformar la agricultura en un país donde el sector representa el 60% de las exportaciones.

La tecnología de Reinheimer se basa en reactivar genes que se apagaron durante miles de años de domesticación agrícola. Cultivos esenciales como el arroz, el trigo, el maíz y la soja son anuales y deben resembrarse después de cada cosecha, a diferencia de muchas especies vegetales naturales que son perennes. El equipo identificó los genes responsables de esa longevidad perdida y los volvió a activar mediante edición génica, sin incorporar material genético externo.

Las primeras pruebas en Arabidopsis, una planta modelo que normalmente vive dos meses, lograron líneas experimentales que sobrevivieron hasta un año y medio. Según informó Perfil, Reinheimer ya completó dos campañas de evaluación a campo con arroz en Santa Fe desde 2024, y actualmente ensaya con soja, maíz, alfalfa y caña de azúcar. La promesa: sembrar una vez y cosechar al menos dos veces.

Cómo funciona la tecnología de cultivos de larga vida

La técnica no implica transgénesis tradicional. Durante la domesticación, algunos genes se fueron apagando pero permanecen en el genoma de las plantas actuales. El equipo utiliza herramientas de biotecnología avanzada para reactivar esa información dormida, explicó Reinheimer en entrevista con Perfil.

En el caso del arroz, las plantas modificadas produjeron dos cosechas consecutivas a partir de una sola siembra. Después de la primera cosecha, las raíces permanecen en el suelo y la planta rebrota. Esto reduce costos directos de siembra, disminuye el uso de maquinaria e insumos, y mantiene las raíces activas en el suelo, lo que mejora el aprovechamiento de nutrientes y protege la estructura del terreno.

Reinheimer fundó INFIRA, una startup de base tecnológica que ganó el premio de la OMPI en la categoría Agricultura y Alimentación entre más de 1.300 candidaturas de 126 países. La empresa ahora avanza con ensayos tempranos en soja y alfalfa, mientras prepara pruebas de mayor escala para maíz.

Por qué importa para la agricultura argentina

Argentina es uno de los principales exportadores mundiales de granos y oleaginosas. La tecnología de Reinheimer ofrece una alternativa biotecnológica para aumentar la productividad sin incrementar agroquímicos ni expandir la frontera agrícola, dos presiones constantes sobre el modelo productivo nacional.

Además del impacto económico, mantener las raíces en el suelo reduce la erosión y favorece la captura de carbono. La investigación recibió financiamiento del CONICET y representa casi una década de trabajo desde el laboratorio hasta el campo. Los próximos ensayos determinarán si la tecnología puede escalar a nivel comercial en los principales cultivos del país.

La startup INFIRA ahora enfrenta el desafío de llevar estas líneas experimentales a pruebas de mayor escala y negociar con productores para validar la viabilidad agronómica y económica en distintas regiones.

Fuente original: https://www.perfil.com/noticias/sociedad/renata-reinheimer-la-cientifica-argentina-que-busca-revolucionar-la-productividad-de-los-cultivos.phtml

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