Unos 321 cocodrilos de Tumbes sobreviven en Perú bajo amenaza de extinción crítica

Cocodrilo en hábitat de manglar, ecosistema del que dependen los cocodrilos de Tumbes en el norte de Perú.

Foto: Ridwan Purnom / Pexels

Los cocodrilos de Tumbes (Crocodylus acutus) en el norte de Perú encontraron un refugio temporal en el Centro de Acuicultura Tuna Carranza, donde 321 ejemplares sobreviven mientras la especie está clasificada en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El centro, administrado por el Fondo Nacional de Desarrollo Pesquero (Fondepes), alcanzó su capacidad máxima y los técnicos separaron a machos de hembras para evitar más crías. “La expansión agrícola y la expansión acuícola ha reducido también el hábitat del cocodrilo”, señaló Flavio Saldarriaga, responsable del centro, según informó Mongabay Latam.

Por qué el cocodrilo de Tumbes llegó al límite de la extinción

La caza ilegal y la destrucción de manglares costeros llevaron a la especie al borde del colapso en las últimas tres décadas. Los manglares de Tumbes, ecosistema del que depende el cocodrilo para anidar y alimentarse, perdieron más del 60% de su superficie original desde 1980, según datos del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas del Perú (Sernanp).

A la pérdida de hábitat se suma la contaminación de estuarios y la falta de presas naturales, que obligó a varios ejemplares a acercarse a zonas pobladas en busca de alimento. Este conflicto con comunidades locales aumentó la presión sobre una población que, según el último censo del Sernanp (2023), no superaba los 800 individuos silvestres en todo el país.

El refugio que mantiene viva a la especie más amenazada de América

El Centro de Acuicultura Tuna Carranza alberga hoy la mayor concentración de cocodrilos de Tumbes en cautiverio controlado de Sudamérica. Los animales llegaron al centro tras operativos de rescate en la Región de Tumbes y zonas limítrofes con Ecuador, donde la especie enfrenta amenazas similares.

Sin embargo, el refugio no puede expandirse: la infraestructura actual no soporta más ejemplares y el presupuesto de Fondepes no contempla nuevas instalaciones. La suspensión de la reproducción interna, aunque necesaria por el hacinamiento, limita las posibilidades de repoblación en hábitats restaurados.

La recuperación del cocodrilo de Tumbes es clave para restaurar el equilibrio de los manglares peruanos, donde la especie actúa como depredador tope y regula las poblaciones de peces y crustáceos. Un estudio del Instituto del Mar del Perú (Imarpe) publicado en 2024 advirtió que la ausencia de cocodrilos en varios estuarios alteró la cadena trófica y favoreció la proliferación de especies invasoras.

El proyecto de conservación enfrenta un horizonte incierto: sin financiamiento para ampliar el refugio ni un plan de reintroducción activo, los 321 cocodrilos de Tuna Carranza representan una esperanza frágil para una especie que lucha contra el reloj.

Fuente original: https://es.mongabay.com/video/2026/09/cocodrilos-de-tumbes-en-peligro-critico-de-extincion-encuentran-una-esperanza-en-el-norte-de-peru/

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