El impacto de El Niño en el bobo de Cocos en México está llevando a la especie (Sula brewsteri) al borde del colapso local. En Isla Pajarera, frente a la costa de Jalisco, el registro de parejas reproductivas cayó de 9.500 en 1975 a solo 220 en 2026, según datos del equipo liderado por los investigadores Salvador Hernández Vázquez y José Alfredo Castillo Guerrero, de la Universidad de Guadalajara.
El fenómeno se intensificó este año por las condiciones asociadas a El Niño, que aumentaron la temperatura del mar y dispersaron los bancos de peces. Los científicos documentaron aves que vuelan hasta 140 kilómetros en busca de alimento, el doble de la distancia habitual de 70 kilómetros, y tardan casi dos días en regresar al nido cuando normalmente demoran uno.
“Si hay comida cerca van a hacer un viaje corto y rápido. Si no hay comida cerca, el viaje va a ser mucho más largo y, obviamente, el tiempo que tardan va a ser mayor”, detalló Hernández Vázquez en entrevista para Mongabay Latam.
La crisis en Isla Pajarera: polluelos débiles y nidos abandonados
Durante una salida de campo en septiembre de 2026, el equipo de Mongabay Latam acompañó a los investigadores y encontró una reducción drástica en la cantidad de nidos, polluelos muy delgados y esqueletos en el suelo. Las aves, obligadas a volar más lejos en busca de alimento, abandonan los nidos y las crías mueren de inanición.
El monitoreo se realiza desde hace 11 años de forma continua en las islas Cocinas, Peña Blanca y Pajarera, todas en el Pacífico central mexicano. Los investigadores colocan dispositivos GPS de menos de 20 gramos en las plumas de la cola de las aves para rastrear sus movimientos y medir la distancia de los viajes de alimentación.
Los datos de GPS revelan que las aves están recorriendo el doble de la distancia habitual porque los bancos de sardinas y peces voladores, su alimento principal, se alejaron por el aumento de la temperatura del mar.
Plantas exóticas reducen el área de anidación
Dos plantas invasoras, la rama de la cruz y el zacate de Guinea, agravan la situación. Al invadir el terreno de anidación, el área disponible para los nidos en Isla Pajarera se redujo de 14.4 a 1.2 hectáreas, según informó Hernández Vázquez a Mongabay Latam.
La combinación de menos espacio para anidar y menor disponibilidad de alimento crea un escenario crítico para la colonia. Las aves marinas cumplen una función clave en la cadena trófica: al comer peces, contribuyen al equilibrio de sus poblaciones. Además, sus excrementos contienen nutrientes que funcionan como fertilizantes. Cuando llueve, parte de estos llega al mar favoreciendo el crecimiento del fitoplancton, organismos microscópicos que sirven de alimento a otras especies.
“Si las aves marinas, como el bobo de Cocos, desaparecen, no solo perdemos una especie, también se podrían alterar las relaciones alimentarias y el equilibrio ecológico de las islas”, advirtió Hernández Vázquez.
La crisis del bobo de Cocos en el Pacífico mexicano evidencia cómo el aumento de la temperatura del mar altera las cadenas alimentarias marinas y pone en riesgo especies clave. Durante más de una década, alrededor de 100 estudiantes de diversas carreras de la Universidad de Guadalajara participaron en estas campañas de monitoreo para recolectar datos de campo sobre distintas especies de aves marinas. Los próximos registros se publicarán en diciembre de 2026.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/11/el-nino-golpea-bobo-de-cocos-disminucion-nidos-pacifico-mexicano/











