El comercio de vida silvestre afecta a más de 107.000 especies de plantas, animales y hongos en el mundo, según reveló un estudio publicado en la revista Science Advances por investigadores de la Universidad de Melbourne. La cifra duplica las estimaciones previas, que calculaban unas 50.000 especies involucradas en este mercado global.
El hallazgo expone una dimensión crítica: la mayor parte de este comercio es legal y vale aproximadamente 10 veces más que el tráfico ilegal, según la investigadora principal Alice Hughes. “Cuando pensamos en el comercio de vida silvestre, solemos pensar en elefantes, tigres y pangolines. Pero es mucho más que eso”, advirtió Hughes en declaraciones reproducidas por EFEverde.
El problema central es la opacidad. Para la mayoría de las 107.000 especies identificadas, no existen datos sobre cantidad extraída, origen geográfico ni capacidad de los ecosistemas para soportar esa presión. “Sin datos, es imposible evaluar con precisión cuáles son los riesgos para la biodiversidad ni identificar cuándo el comercio está llevando a las especies al declive”, señaló Hughes.
Por qué el sistema de control falla
El estudio identifica cinco fallas estructurales en el monitoreo global. Primero, tratados como CITES solo vigilan especies en peligro de extinción, que representan menos del 2% del comercio mundial. El 98% restante viaja sin registro sistemático.
Segundo, Estados Unidos es el único país que registra y comparte públicamente datos comerciales de una amplia gama de sectores, a través de la base de datos LEMIS. “En gran parte del resto del mundo, simplemente no existen datos equivalentes”, admitió Hughes.
Tercero, las etiquetas aduaneras son genéricas (“pescado”, “cuero de reptil”) y ocultan el impacto real sobre especies específicas. Cuarto, plantas, hongos, insectos y reptiles pasan desapercibidos en el tráfico. Quinto, tras las incautaciones por tráfico ilegal, los registros no especifican qué se interceptó ni de dónde procede.
Qué piden los científicos
Los autores del estudio reclaman un cambio radical en la forma de registrar este comercio. “Necesitamos estandarizar la recopilación de datos sobre comercio. En la actualidad, los datos se limitan en gran medida a un número reducido de fuentes”, advirtió Hughes.
La investigadora fue clara: “Si de verdad queremos frenar la pérdida de biodiversidad, necesitamos informes mucho más completos, transparentes y coordinados a nivel mundial sobre el comercio de especies silvestres”.
El tráfico de fauna es considerado la cuarta actividad ilegal más rentable del mundo y uno de los motores principales de extinción de especies. El estudio publicado en Science Advances confirmó que la magnitud real del problema era subestimada por la mitad.
Fuente original: https://efeverde.com/comercio-de-vida-silvestre/
