El conflicto por aceite de palma en Indonesia entró en una nueva fase crítica. Dos empresas de palma aceitera, PT Borneo Surya Mining Jaya (BSMJ) y PT Munte Waniq Jaya Perkasa (MWJP), retomaron en junio de 2025 la tala de bosque y la expulsión de pobladores en tierras que la comunidad indígena Dayak Benuaq de Muara Tae reclama como suyas desde hace más de una década, según informó Hans Nicholas Jong en Mongabay.
La disputa territorial comenzó en 2011, cuando BSMJ (propiedad de la singapurense First Resources) y MWJP (subsidiaria de la malasia TSH Resources) empezaron a arrasar selva en un área que Muara Tae considera territorio ancestral. Las empresas afirman haber comprado los derechos de uso a residentes de Muara Ponaq, una aldea vecina. Pero la comunidad de Muara Tae sostiene que individuos de Muara Ponaq firmaron fraudulentamente la venta de cientos de hectáreas comunales a cambio de cientos de millones de rupias, con la complicidad del gobierno distrital de Kutai Occidental, que redibujó el límite administrativo entre ambas aldeas en 2012.
La tala se reanudó tras 11 años de pausa
La presión internacional y una queja formal presentada ante la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO) lograron frenar la expansión de las plantaciones alrededor de 2014. La comunidad de Muara Tae incluso ganó el Premio Ecuatorial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en 2015, en reconocimiento a su defensa del bosque.
Pero en junio de 2025, las topadoras volvieron. Masrani, quien fue jefe de la aldea de Muara Tae durante el pico anterior del conflicto, contó a Mongabay que al llegar al lugar para protestar, la policía ya estaba protegiendo la maquinaria de BSMJ. “Somos aldeanos comunes. Ya no pudimos seguir protestando porque no queríamos enfrentamientos”, declaró.
Un análisis espacial de la consultora TheTreeMap identificó 104,5 hectáreas de bosque y otras tierras arrasadas dentro de la concesión de BSMJ entre enero y junio de 2026. En el caso de MWJP, la plataforma Nusantara Atlas detectó 430 hectáreas de tala solo este año.
Por qué importa este conflicto
El caso de Muara Tae expone una debilidad estructural del sistema indonesio de reconocimiento de derechos territoriales indígenas: las empresas pueden apoyarse en límites administrativos trazados por gobiernos locales para anular reclamos de propiedad consuetudinaria que no cuentan con respaldo formal. Ismael Thomas, el jefe distrital que facilitó las transacciones en 2012, fue posteriormente condenado por corrupción en otro caso relacionado con su gestión.
La renovación de la tala también destruye bosques en regeneración y cultivos de los que dependen las familias de Muara Tae para subsistir. La queja ante la RSPO, el principal certificador de aceite de palma sostenible, sigue sin resolverse más de una década después de presentada. First Resources es miembro de la RSPO.
Masrani resumió la situación: “Las empresas se han aprovechado del límite administrativo establecido por el jefe distrital de Kutai Occidental en 2012, permitiendo que ciertos individuos de Muara Ponaq reclamen libremente la tierra consuetudinaria de los residentes de Muara Tae y la vendan a la compañía”.
La disputa es una entre cientos o miles de conflictos similares en Indonesia, donde pueblos indígenas y comunidades rurales suelen carecer de títulos formales que validen reclamos sobre tierras que ocupan desde hace generaciones.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/07/palm-oil-expansion-reignites-decade-old-indigenous-land-conflict-in-indonesia/












