La COP31 en Turquía sobre crisis climática arranca el 9 de noviembre en Antalya con un mandato distinto al de ediciones anteriores: pasar de las promesas a los hechos. La cumbre no busca un anuncio mediático sino llevar a la práctica asuntos ya acordados, en un momento en que los desastres climáticos desafían la capacidad de respuesta de los Estados.
“Ya vivimos en un régimen climático peligrosamente alterado, sobre todo por la quema de combustibles fósiles”, afirmó a EFE Rachel Cleetus, directora del programa sobre clima de la Union of Concerned Scientists, una organización fundada en 1969 en Cambridge, Estados Unidos. Cleetus recordó que “acabamos de vivir el verano más cálido jamás registrado y el próximo año se batirán nuevos récords de calor por la combinación de un episodio de El Niño de gran intensidad y el cambio climático causado por los combustibles fósiles”.
El mundo superará el límite de los 1,5 grados
“El mundo no puede evitar superar el límite de los 1,5 grados y las consecuencias son ya devastadoras”, dijo António Guterres, secretario general de la ONU, sobre el reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El organismo calcula que con la tendencia actual el planeta se encamina hacia un calentamiento de 2,8 grados a finales de siglo.
Los compromisos nacionales actuales apenas permitirían reducir las emisiones entre un 11% y 15% de aquí a 2035, cuando el PNUMA plantea recortes del 45% respecto a 2025 para limitar el calentamiento a 1,8 grados y volver después al umbral de 1,5. Las emisiones mundiales prácticamente no variaron en 2025 respecto al año anterior, pero siguen siendo demasiado altas.
En Antalya los gobiernos deberán abordar cómo cerrar esa brecha con medidas para acelerar la electrificación y movilizar financiamiento que permita a los países en desarrollo aplicar sus planes climáticos. Cleetus reclama que los Estados, en especial los ricos, hagan “todo lo posible por reducir las emisiones” y financien a quienes están en primera línea de la crisis. “Debemos invertir mucho más en prevención y resiliencia, no limitarnos a reaccionar tras los desastres”, insiste.
Las renovables marcan el camino, pero China define el ritmo
El avance de las energías renovables ofrece un dato alentador: desde el Acuerdo de París de 2015 su capacidad de generación eléctrica ha crecido tres veces más rápido de lo previsto entonces, y el despliegue solar fotovoltaico siete veces, según el PNUMA. La presidencia turca de la COP31 quiere elevar la proporción de electricidad en el consumo mundial de energía desde algo más del 20% actual hasta el 35% en 2035, bajo la iniciativa “35 para el 35”.
Con Estados Unidos ausente de la cumbre y una Unión Europea menos ambiciosa, Cleetus destaca el papel de China, cuya capacidad para fabricar y exportar tecnologías limpias será clave para la transición energética mundial. Según cálculos del medio climático Carbon Brief, las tecnologías limpias que China exporte en 2026 (paneles solares y vehículos eléctricos) podrían evitar unos 450 millones de toneladas de CO2 al año, un nivel similar a las emisiones anuales por combustibles fósiles de Brasil.
El informe Lancet Countdown 2026, elaborado con la Organización Mundial de la Salud (OMS), calcula que el calor estuvo vinculado a unas 710.000 muertes en 2023, más del 70% de ellas debido al calentamiento causado por la actividad humana.
Fuente original: https://efeverde.com/cop31-turquia-promesas-hechos-crisis-climatica/
