El colapso del vórtice polar podría traer un invierno extremadamente frío a Europa en los próximos meses, según advierten científicos en un nuevo informe respaldado por la ONU. El fenómeno ilustra una paradoja climática: el calentamiento global no solo genera olas de calor, sino también eventos de frío extremo que amenazan la seguridad energética y la salud pública del continente.
El debilitamiento del vórtice polar, una masa de aire helado que normalmente permanece confinada sobre el Ártico, permite que corrientes gélidas desciendan hacia latitudes más bajas. Este proceso se relaciona directamente con el deshielo acelerado en las regiones polares: cuando el hielo marino se contrae, la diferencia de temperatura entre el Ártico y las zonas templadas disminuye, desestabilizando el sistema que mantiene al vórtice en su lugar.
La criosfera enfrenta daños permanentes por encima de 1,5°C
El informe, elaborado por 80 científicos de la Iniciativa Internacional del Clima de la Criosfera (ICCI) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), documenta que las capas de hielo que cubren Groenlandia y la Antártida se derriten seis veces más rápido hoy que en la década de 1990. Ese deshielo no solo impulsa el aumento del nivel del mar, sino que altera patrones atmosféricos globales.
James Kirkham, glaciólogo de ICCI y autor principal del estudio, explicó a The Guardian que la criosfera es “uno de los componentes más sensibles del sistema climático”. Agregó que la recuperación de estas estructuras llevaría siglos o milenios, incluso si se logra reducir la temperatura global por debajo de 1,5°C tras un periodo de sobrecalentamiento.
El informe advierte que bajo las políticas actuales, que llevarían a un calentamiento de 2,8°C, se descongelaría casi todo el permafrost superficial y se produciría una alteración “severa y posiblemente abrupta” de la circulación oceánica. Europa, que depende de esa circulación para mantener temperaturas moderadas en invierno, enfrentaría inviernos cada vez más impredecibles.
Impacto en seguridad energética y salud pública europea
Las olas de frío extremo derivadas del colapso del vórtice polar representan un riesgo inmediato para la infraestructura energética europea. Durante el invierno de 2023, episodios similares dispararon la demanda de gas natural y electricidad, exponiendo la fragilidad de sistemas diseñados para temperaturas más estables. Los científicos proyectan que estos eventos se volverán más frecuentes mientras continúe el deshielo ártico.
El documento, presentado antes de la COP31 que se celebrará en Turquía, subraya que mantener el calentamiento global por debajo de 1°C a largo plazo es crucial para preservar glaciares y capas de hielo. Incluso con un aumento limitado a 1,5°C, los glaciares europeos perderían entre 65% y 80% de su masa actual en los próximos siglos.
La investigación señala que Suiza perdió 20% de su hielo glaciar en los últimos cinco años. En los Alpes, Montañas Rocosas, Islandia y Escandinavia, las políticas climáticas actuales reducirían la masa glaciar a menos del 10% de su volumen presente. Si el calentamiento se limitara a 1,5°C, quedaría entre 20% y 35%.
Bill Hare, científico climático y director de Climate Analytics, comentó que las capas de hielo que se derriten seis veces más rápido que hace 30 años demuestran que el sistema climático ya atravesó umbrales críticos. Europa enfrenta ahora la tarea de prepararse para inviernos más duros en un planeta más cálido.
Fuente original: https://www.theguardian.com/science/2026/nov/02/permanent-damage-crysophere-overshoots-15c-scientists-warn









