La crisis del río Colorado en Estados Unidos llegó a un punto crítico. El gobierno federal publicó el viernes su plan de gestión para los próximos 10 años, que incluye recortes de agua sin precedentes para los tres estados de la cuenca baja: California, Arizona y Nevada podrían perder hasta 3 millones de acre-pies (3.700 millones de kilolitros) al año, equivalentes al 40% de su asignación total.
La magnitud del recorte es histórica. Esa cantidad de agua alcanza para abastecer a más de 25 millones de personas durante un año completo. Los estados de la cuenca alta (Colorado, Utah, Nuevo México y Wyoming) quedaron, por ahora, exentos de restricciones obligatorias.
El río Colorado provee agua a 40 millones de personas en siete estados, dos países y decenas de comunidades tribales, según datos del Departamento del Interior de EEUU. También irriga 2,2 millones de hectáreas de tierras agrícolas que abastecen mercados nacionales e internacionales.
Embalses en niveles históricos mínimos
La decisión responde a una crisis de suministro que se profundiza año tras año. Los dos embalses clave del sistema, el lago Powell y el lago Mead, alcanzaron este año niveles récord de sequía. Una franja de minerales blancos marca en las paredes rocosas de Mead la altura que el agua alcanzaba décadas atrás: el “anillo de bañera” es visible desde kilómetros de distancia.
Los caudales del Colorado cayeron 20% en el último siglo, según el plan federal. Las precipitaciones disminuyeron 7% en el mismo período. El cambio climático acelera la evaporación de la nieve que alimenta el río y aumenta la sed de suelos y plantas, reduciendo aún más el agua disponible.
El gobierno federal tiene jurisdicción limitada sobre la política hídrica estatal, pero administra las represas de Powell y Mead. El nuevo plan establece un sistema de recortes escalonados que se ajustará cada dos años según los niveles de agua en el sistema.
Flexibilidad o debilidad
“Este marco brinda la flexibilidad para responder a condiciones hidrológicas cambiantes mientras preserva la oportunidad de que los estados de la cuenca sigan trabajando hacia soluciones duraderas basadas en consenso”, afirmó Doug Burgum, secretario del Interior, en el comunicado oficial.
Pero Noah Garrison, investigador de política hídrica en la Universidad de California en Los Ángeles, cuestiona esa apertura. “Todo lo que esto hace es patear la pelota hacia adelante una vez más, en busca de un acuerdo entre los estados que no se ha materializado en más de tres años”, señaló en una respuesta por correo electrónico reproducida por The Guardian.
Los siete estados llevan años de negociaciones tensas y plazos incumplidos. La amenaza de litigios judiciales planea sobre el proceso: la mayoría de los actores reconoce que batallas legales prolongadas serían catastróficas para el río y la región que depende de él. Arizona, el estado con el recorte proporcional más grande, ya anticipó su rechazo.
“Si bien aún estamos esperando los planes operacionales finales para los próximos dos años, cualquier propuesta que imponga la gran mayoría de los recortes sobre Arizona es irrazonable e inaceptable”, declaró el viernes la representante estatal Adelita Grijalva, según The Guardian.
El ecosistema del río ya pagó un precio altísimo. Catorce especies de peces nativos están en peligro o amenazadas. Los humedales que alguna vez cubrieron el delta mexicano llevan décadas secos. El río que alguna vez fue imponente se reduce a un hilo de agua cuando cruza la frontera entre EEUU y México.
El gobierno federal publicará en los próximos días un “registro de decisión” que detallará las operaciones bajo el plan en el corto plazo. Según reportes anticipados, el documento seguirá de cerca una propuesta presentada por los estados de la cuenca baja a principios de año, que recortaría 3,2 millones de acre-pies de su total combinado durante 2027 y 2028.
Fuente original: https://www.theguardian.com/us-news/2026/jul/31/colorado-river-water-cuts
