La industria de los biocombustibles en Argentina no solo cumple un rol energético, sino que también tiene un impacto directo en el empleo y en el desarrollo productivo del interior del país. De acuerdo con datos difundidos por la Cámara Santafesina de Energías Renovables (CASFER), la producción de biocombustibles genera más de 180.000 puestos de trabajo en todo el territorio nacional.
El aporte laboral del sector se explica por la extensa cadena de valor que activa. Tal como señala CASFER, la producción de biodiésel y bioetanol involucra a múltiples actores: desde los productores agropecuarios en el campo, pasando por la logística y el transporte, hasta ingenieros, técnicos y operarios que trabajan en las plantas industriales.
“Cada litro de biocombustible que producimos significa que estamos agregando valor en nuestro suelo en lugar de exportar materia prima sin procesar”, señala CASFER. Según la cámara empresaria, la industria de los biocombustibles permite crear empleo genuino en el interior del país, favoreciendo el arraigo de las familias en sus provincias y dinamizando las economías regionales, especialmente fuera de los grandes centros urbanos.
El caso del biodiésel como creador de puestos de trabajo indirectos
En el caso puntual del biodiésel, un informe publicado en el sitio web de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destaca que se trata de una industria clave para la generación de empleo de calidad en el interior. De acuerdo con ese artículo, por cada puesto de trabajo directo que genera el biodiésel se crean otros 2.3 empleos indirectos, una estimación que podría ser conservadora si se considera el impacto total del sector sobre la cadena de la soja.
La BCR también subraya que el biodiésel emerge como una industria estratégica no solo por su capacidad de generar empleo local, sino también por su aporte en la generación de divisas, la ampliación del valor agregado de la producción agrícola y su contribución a la descarbonización de la matriz energética, tanto a nivel local como global.
En este contexto, el debate sobre el biodiésel y el bioetanol trasciende la discusión técnica sobre precios o porcentajes de corte. Para CASFER, “defender el biodiésel y el bioetanol es defender a más de 180.000 familias argentinas” que dependen directa o indirectamente de esta actividad productiva, clave para el desarrollo federal del país.
