Los delfines del Irrawaddy encuentran esperanza en el Mekong tras años de declive dramático: seis crías confirmadas en 2024 elevaron la población camboyana a 118 individuos, según informó Eung Sea en Mongabay. La cifra marca un contraste con las estimaciones de los años 90, cuando unos 200 ejemplares habitaban el tramo camboyano del río.
Heang Koeurn, guía de avistaje en la piscina de Kampi, provincia de Kratie, lleva 11 años navegando el río cada mañana. “Los delfines del Irrawaddy son muy importantes para nuestra comunidad”, dice mientras apaga el motor de su bote. “La gente aquí puede ganar más ingresos del turismo llevando a visitantes a ver la belleza de estos delfines”.
La especie (Orcaella brevirostris), único cetáceo del Mekong, desapareció ya de la mayor parte de su rango histórico: el delta del Mekong, el lago Tonle Sap y los tributarios principales. Comunidades locales en Laos y Camboya consideran sagrados a estos animales, representantes del espíritu ancestral del río.
La trampa invisible que mata crías
Veang Tino, patrullero del Centro de Conservación de Kampi, identifica el enredo accidental en redes de pesca como la principal causa de muerte, no la caza directa. Las crías son las más vulnerables: mueren cuando sus madres quedan atrapadas o cuando se desvían hacia redes ilegales.
La pesca eléctrica está prohibida en todo Camboya, pero las redes de enmalle solo se prohíben dentro de las zonas núcleo de hábitat protegido, un corredor de 180 kilómetros en las provincias de Kratie y Stung Treng establecido en 2012. El departamento de pesca desplegó 72 guardias fluviales ese mismo año para patrullar el corredor, y en 2025 el Ministerio de Gestión Territorial designó el hábitat como tierra estatal.
“Muchas personas en nuestra comunidad son conscientes de la importancia de la conservación, pero gente de otros lugares tiende a ingresar en nuestras zonas de pesca para cometer estos crímenes”, señala Koeurn.
Más de 160 represas cambian la ecología del río
Ian Baird, profesor de geografía en la Universidad de Wisconsin-Madison que investigó el impacto de grandes represas en el Mekong, subraya que las represas río arriba no matan directamente a los delfines, pero alteran la hidrología del río, degradan los bosques estacionalmente inundados y modifican las comunidades de peces de las que dependen para alimentarse.
Hoy operan más de 160 represas en el Mekong y sus tributarios, incluidas 13 en el cauce principal. “Los delfines tienen valor económico relacionado con el turismo. También tienen valor en relación con el patrimonio cultural y ambiental”, afirma Baird. “Son fuente de orgullo nacional y local camboyano. Pueden inspirar a la gente a proteger el río y sus tributarios de los impactos de más represas en el futuro”.
La piscina de Anlong Chheu Teal, en la frontera entre Laos y Camboya, funciona como advertencia: el último delfín murió allí en 2022 y el turismo se desplomó inmediatamente después.
La profundidad de 60 metros de la piscina de Kampi ayuda a proteger a los mamíferos de las redes de los pescadores, pero quedan expuestos cuando ingresan en aguas circundantes, explica Tino. Las autoridades reportan mejoras en la aplicación de la ley, pero el nacimiento de seis crías en un solo año sugiere que la protección comunitaria del hábitat puede revertir el colapso si se sostiene en el tiempo.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/09/mekongs-irrawaddy-dolphins-find-cautious-hope-amid-a-river-in-crisis/













