El desastre de inundaciones en Nepal pone a prueba su estrategia hidroeléctrica

Represa hidroeléctrica en zona montañosa con río en Nepal, representando infraestructura energética vulnerable a inundaciones

Imagen generada por IA. Escena representativa.

El desastre de inundaciones que golpeó a Nepal el 26 de agosto pasado puso a prueba su estrategia hidroeléctrica y su apuesta por convertirse en exportador neto de electricidad. Las crecidas repentinas originadas en la frontera con China arrasaron una capacidad instalada de 281 megavatts (MW), incluida una planta solar de 25 MW, y dañaron otros cuatro proyectos en construcción que sumaban 700 MW, según datos recopilados por Mongabay. Entre las instalaciones destruidas figura la central hidroeléctrica de Devighat, de 14.1 MW, en operación desde hace 42 años.

La catástrofe dejó además 983 ingenieros y trabajadores desaparecidos en túneles y casas de máquinas, según la Asociación de Productores Independientes de Energía de Nepal (IPPAN). El gobierno registra oficialmente 639 personas desaparecidas. Con líneas de transmisión arrastradas por el río Trishuli, otros 150 MW quedaron desconectados de la red nacional. Las pérdidas totales se estiman en cientos de miles de millones de rupias nepalíes.

La excepción que sobrevivió a la catástrofe

No todos los proyectos sucumbieron. La central hidroeléctrica Super Trishuli, de 100 MW, resistió la crecida sin daños mayores, incluso cuando el agua destruyó varios puentes río arriba. Ubicada 100 kilómetros aguas abajo de Betrawati Bazar, una de las localidades más afectadas, la planta se diseñó con criterios de resiliencia que ahora se miran como referencia.

Laxman Devkota, topógrafo del proyecto, destacó en una publicación de Facebook que la ubicación alejada del cauce del río y la evaluación previa de probabilidad de inundaciones fueron clave para que la instalación permaneciera operativa. La mayoría de las centrales dañadas tenían casas de máquinas construidas en superficie, represas y desarenadores ubicados en el lecho del río o cerca de él. Las plantas con casas de máquinas subterráneas soportaron mejor el impacto.

Hidroelectricidad versus resiliencia climática

Nepal depende de la energía hidroeléctrica para el 90% de su electricidad y venía consolidando una estrategia de exportación hacia India. En el año fiscal 2025, el país alcanzó por primera vez el estatus de exportador neto de energía, con ingresos por 18.750 millones de rupias (unos 142 millones de dólares). Ese balance comercial ahora está amenazado, justo cuando entra la temporada de bajo caudal invernal.

Kulman Ghising, quien dirigió la empresa eléctrica estatal de Nepal durante ocho años y luego fue ministro de Energía, calificó el evento como una inundación que ocurre una vez por siglo, pero advirtió que las lecciones de diseño son urgentes. Según declaró, el país necesita diseñar plantas resilientes a inundaciones, adoptar sistemas de alerta temprana, medidas robustas de evacuación de emergencia y construir túneles de acceso más largos hacia las casas de máquinas para protegerlas del agua.

Shailendra Guragain, ex presidente de IPPAN, coincidió en que las casas de máquinas en superficie y las represas quedaron arrasadas, mientras que las instalaciones subterráneas resistieron. Esas mejoras de ingeniería podrían aumentar los costos de los proyectos entre 10% y 12%, según expertos citados por Mongabay.

Debate sobre el modelo exportador

Algunos analistas argumentan que Nepal debería replantear su orientación exportadora y priorizar el consumo doméstico, tanto por el riesgo físico de desastres como por la caída de precios de la electricidad en India, su principal mercado. La catástrofe aceleró también los pedidos para escalar la generación solar, diversificando una matriz casi enteramente dependiente de ríos alimentados por nieve en un contexto de temperaturas globales en ascenso.

La Autoridad de Electricidad de Nepal (NEA) aseguró que el suministro se restableció en la mayoría de las áreas afectadas en dos días y que el abastecimiento a nivel nacional sigue siendo adecuado. Mongabay contactó a la NEA para consultar sobre impactos de largo plazo, pero la entidad respondió que su prioridad es rescatar a quienes quedaron atrapados en los túneles de los proyectos.

Las autoridades aún no pueden establecer plazos para reanudar la generación en las centrales dañadas. El episodio plantea una tensión entre acelerar la infraestructura hidroeléctrica para generar divisas y adoptar estándares de diseño que encajen con eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.

Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/09/nepals-flood-disaster-puts-its-hydropower-first-strategy-exports-to-the-test/

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