Un deslizamiento minero en Sumatra sepultó a cuatro mineros de oro en la madrugada del 6 de octubre, cuando el terreno cedió en el bosque de Jorong Jujutan, distrito de South Solok. Las víctimas fueron identificadas como Dani, Defriadi, Rafli y Zul Fatrianto, según informó el jefe de policía local Andreanaldo Ademi a Mongabay Indonesia. Los cuerpos fueron recuperados cuatro horas después del colapso, bajo una gruesa capa de lodo y rocas que impidió cualquier intento de rescate.
La tragedia marca el episodio más reciente de una cadena mortal vinculada a la minería artesanal e ilegal de oro en Indonesia. Solo en la provincia de West Sumatra, la organización Walhi registró 52 muertes en los últimos 15 años. Según Tommy Adam, director del capítulo local de Walhi, el número real podría ser mucho mayor debido a la clandestinidad del sector. En mayo de este año, nueve mineros murieron cuando una pared de roca de 30 metros colapsó tras lluvias torrenciales en el mismo distrito.
Más de 20 millones de personas atrapadas en el sector informal
A nivel global, al menos 20 millones de personas trabajan en minería artesanal e ilegal de oro en 80 países, expuestos a accidentes laborales y contaminación crónica por mercurio. El metal tóxico, usado para separar el oro del mineral bruto, causa daños neurológicos permanentes. La Convención de Minamata, que toma su nombre de la ciudad japonesa devastada por contaminación industrial con mercurio, busca eliminar su uso en sectores como la minería ilegal y la odontología.
En septiembre, el programa planetGOLD se reunió en Panamá para promover tecnologías sin mercurio y formalizar a los mineros ilegales. Indonesia decomisó recientemente cargamentos de mercurio y diseña un sistema de licencias especiales para llevar operaciones informales al sector formal. Sin embargo, autoridades de West Sumatra estiman que unas 300 minas ilegales operan en la provincia, con un costo anual para el Estado de 6 billones de rupias (USD 332 millones).
El precio del oro dispara el riesgo
El alza histórica del precio internacional del oro, que superó los USD 5.600 por onza troy en enero de 2026 (más del triple que antes de la pandemia), actúa como incentivo mortal. Según el jefe de la aldea donde ocurrió la tragedia de mayo, el precio alto del oro empuja a jóvenes sin alternativas hacia las minas clandestinas. Andreanaldo confirmó que las autoridades realizaron redadas en bosques y decomisaron excavadoras, pero muchas operaciones reanudan actividad apenas terminan las inspecciones.
Indang Dewata, profesor de la Universidad Estatal de Padang, advirtió que el daño ecológico por excavación y mercurio se sentirá durante décadas. Tommy Adam fue más directo: “Simplificar esta tragedia en un incidente de personas excavando manualmente es un esfuerzo por minimizar el crimen ambiental organizado y hacerlo parecer un desastre individual normal”.
Las autoridades de South Solok, distrito de 180.000 habitantes, enfrentan un desafío que replica en toda Indonesia: frenar una economía ilegal que opera en la sombra mientras promete riqueza rápida y entrega, casi siempre, solo muerte.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/10/deadly-gold-rush-continues-as-latest-landslide-kills-four-in-sumatra/
