Los deslizamientos catastróficos en el Ártico representan un fenómeno nuevo para la ciencia. En la última década, regiones del norte de Canadá comenzaron a registrar colapsos de tierra tan masivos que alteran ríos, crean lagos y desplazan millones de metros cúbicos de suelo en cuestión de horas.
Un estudio reciente publicado en una revista científica especializada describe dos eventos en los Territorios del Noroeste de Canadá: uno se extendió por 1.2 kilómetros y el otro por 3.2 kilómetros. Juntos movieron 30 millones de metros cúbicos de tierra, según reportó Grist.
Estos deslizamientos no son torrentes de barro y roca provocados por lluvias. Son desprendimientos del permafrost, esa capa de suelo que permanece congelada durante dos años o más y que cubre en el Hemisferio Norte una superficie dos veces y media el tamaño de Estados Unidos continental.
Lo que el fuego dejó dos décadas atrás
Los dos colapsos documentados en los ríos Johnson (2017) y Redstone (2018) comenzaron con un incendio forestal en 1995. Las llamas eliminaron la vegetación que protegía al permafrost del sol durante los largos días de verano ártico.
“Después de unos 20 años, esa firma térmica del bosque quemado puede alcanzar la base del permafrost”, explicó Joseph Young, autor principal del estudio y geólogo de la Universidad de Alberta, según reprodujo Grist. “Es leve, pero está ahí”.
El calor infiltrado desde abajo generó grietas de tensión y pozos de agua relativamente cálida en la superficie. La mezcla de suelo, hielo y materia orgánica comenzó a deslizarse cuesta abajo a un ritmo de metros por año, acelerándose hasta 25 metros anuales, antes del colapso súbito.
Bloques de hielo de 200 metros incrustados en el deslizamiento
Cuando los investigadores visitaron los sitios, encontraron fragmentos de permafrost congelado de hasta 200 metros de largo incrustados en el material desplazado. Eso confirma que el suelo falló desde abajo, no desde la superficie.
“Es una manifestación muy dramática del cambio climático”, dijo Young a Grist. “Solo han comenzado a ocurrir en los últimos 10 o 15 años, y es un cambio muy drástico y abrupto en el paisaje”.
El Ártico se calienta cuatro veces más rápido que el resto del planeta. Ese ritmo está acelerando el deshielo del permafrost, que libera gases de efecto invernadero a medida que los microbios digieren la materia orgánica atrapada en el suelo congelado durante milenios.
El colapso expone más permafrost al sol
El desplazamiento súbito no es el final del proceso. Los deslizamientos dejan paredes de permafrost expuestas a ambos lados, vulnerables a la radiación solar.
“Solo porque tenés esta gran falla de desprendimiento no significa que haya terminado”, advirtió Young. “En realidad, significa que abriste más potencial de falla”.
David Olefeldt, científico de suelos de la Universidad de Alberta que no participó en el estudio, señaló a Grist que se trata de “un tipo de colapso de tierra debido al deshielo del permafrost que no se había observado realmente antes”.
Los deslizamientos de desprendimiento del permafrost podrían estar activando un circuito de retroalimentación climática: más calor libera más carbono, que genera más calentamiento. Y la infraestructura crítica del Ártico, desde carreteras hasta oleoductos, ahora enfrenta una amenaza que hasta hace 15 años no existía en los manuales de ingeniería.
Fuente original: https://grist.org/science/strange-catastrophic-landslides-are-kicking-off-across-the-far-north/
