El cambio climático provocado por el ser humano hizo que las condiciones meteorológicas que acompañaron a los recientes incendios forestales en Argentina y Chile fueran entre 2.5 y 3 veces más probables, según un nuevo análisis de World Weather Attribution. También se ha demostrado que La Niña ha desempeñado un papel menor en el aumento de las condiciones de sequía.
Los científicos calcularon que las regiones afectadas están recibiendo ahora entre un 20 % y un 25 % menos de precipitaciones de las que tendrían en un mundo sin quema de combustibles fósiles.
Entre el 17 y el 19 de enero, graves incendios forestales arrasaron las regiones chilenas de Biobío y Ñuble, causando la muerte de 23 personas, destruyendo más de 1000 viviendas y obligando a 52 000 personas a huir. Las condiciones meteorológicas propicias para los incendios se debieron a temperaturas superiores a los 37 °C y vientos intensos de 40 km/h.
Al otro lado de la frontera, en la provincia argentina de Chubut, también se produjeron incendios el 5 de enero que afectaron a zonas de gran importancia ecológica, como el Parque Nacional Los Alerces, en la Patagonia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, donde se encuentran los antiguos alerces (árboles que pueden vivir más de 3000 años). Se cree que los grandes recortes presupuestarios para la gestión de incendios en la vecina Argentina han agravado la crisis.
Las principales conclusiones del informe:
- Riesgo de incendios forestales: el cambio climático provocado por el ser humano hizo que el clima cálido, seco y ventoso (HDWI) durante los dos días de intensa actividad de incendios en Chile fuera aproximadamente tres veces más probable. El clima propicio para incendios durante cinco días en la Patagonia fue aproximadamente 2.5 veces más probable.
- Veranos más secos: las precipitaciones durante el comienzo de la temporada estival (noviembre-enero) han disminuido alrededor de un 20% en la región patagónica estudiada y aproximadamente un 25% en la región chilena analizada, en comparación con un clima sin emisiones provocadas por el ser humano.
- Variabilidad natural: el fenómeno de La Niña y el Modo Anular del Sur pueden propiciar condiciones que favorezcan aún más el clima cálido y seco. Sin embargo, el efecto exacto de cada uno de ellos sobre las condiciones climáticas propicias para los incendios y las escasas precipitaciones puede variar en función del momento de la temporada en que se produzcan los incendios.
- Uso del suelo: la expansión de las plantaciones de pinos no autóctonos y de especies invasoras ha creado paisajes altamente inflamables que pueden estar peligrosamente cerca de los lugares donde vive la población.
- Barreras económicas: en Argentina se han recortado los presupuestos destinados a la gestión de incendios, lo que ha dificultado la capacidad de los organismos para responder a los incendios de la Patagonia. La reducción del número de guardabosques también ha debilitado los sistemas locales de evacuación y respuesta.

Incendios forestales en Argentina y Chile: “La crisis requiere una respuesta urgente”
“Estos incendios están afectando el corazón de nuestras comunidades y nuestro patrimonio natural. En la Patagonia, estamos viendo cómo las llamas amenazan los alerces, gigantes milenarios que han permanecido intactos durante miles de años. La combinación del calentamiento provocado por el ser humano y los ciclos naturales como La Niña ha creado una aridez que favorece la propagación de los incendios”, sostuvo el Dr. Juan Antonio Rivera, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), Centro Científico y Tecnológico (CCT) – CONICET en Mendoza, Argentina.
El investigador del Conicet alertó que “para Argentina y Chile, la sequía de nuestros paisajes ya no es una proyección, sino una crisis que requiere una respuesta urgente para proteger nuestra biodiversidad única y a los habitantes de nuestra región”.
“Nuestro análisis muestra una clara y peligrosa huella del cambio climático en estos incendios. Al quemar combustibles fósiles, hemos apostado por la seguridad, lo que aumenta la probabilidad de que se produzcan estos devastadores incendios”, sostuvo la Dra. Clair Barnes, investigadora asociada en Clima Extremo y Cambio Climático del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres.
“Estamos observando una disminución de las precipitaciones a principios del verano de hasta un 25 %, principalmente debido a las emisiones de carbono. Esto no solo provoca una vegetación más seca en Chile y Argentina, de la que los incendios pueden alimentarse, sino que también genera preocupación por la escasez de agua para sus habitantes”, sostuvo Clair Barnes.

Por su parte, la Dra. Friederike Otto, profesora de Ciencias Climáticas en el Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres, subrayó: “La ciencia demuestra claramente que el cambio climático está aumentando la probabilidad de que se den las condiciones propicias para los incendios forestales.
Sin embargo, a menudo es nuestra preparación la que puede determinar la magnitud de un desastre”. “Ignorar el cambio climático solo lo hace mucho más peligroso. A medida que aumenta el riesgo de incendios, la inversión proactiva en la capacidad de gestión de incendios desempeña un papel fundamental en la protección de las comunidades y su patrimonio natural”, sumó Friederike Otto.
Aynur Kadihasanoglu, especialista urbana sénior del Red Cross Red Crescent Climate Centre, agregó que “la intensidad de estos incendios es un problema climático, pero el impacto humano puede considerarse en parte un problema de vulnerabilidad. En Chile, la proximidad de plantaciones de pinos inflamables y asentamientos humanos pone en peligro vidas y medios de subsistencia”.
“A medida que observamos un clima más extremo propicio para los incendios, debemos adaptarnos para garantizar sistemas de alerta temprana rápidos y una mejor planificación urbana, de modo que no se construyan nuevas viviendas que se enfrenten a riesgos inaceptables. Para salvar vidas, debemos abordar no solo las emisiones que provocan el aumento de las temperaturas, sino también la exposición local que hace que las comunidades sean tan vulnerables. El fortalecimiento de las medidas de acción anticipatoria, como el Protocolo de Acción Anticipatoria de la Cruz Roja Chilena para incendios forestales, el primero de su tipo en el mundo, debe ser una prioridad”, finalizó la experta.












