La escasez crítica de bomberos forestales en Estados Unidos llegó a un punto límite este verano, según revelaron nueve bomberos del Servicio Forestal (USFS) que hablaron de forma anónima con The Guardian. A pesar de que las autoridades insisten en que la fuerza de trabajo está en su mejor momento, la realidad en terreno muestra equipos al borde del colapso mientras miles de incendios avanzan sin freno.
Los testimonios, recopilados por The Guardian como parte de la colaboración Climate Desk y reproducidos por Grist, describen un sistema de respuesta llevado al límite. Un capitán de bomberos que trabaja en el Pacífico Noroeste fue directo: “Simplemente no tenemos suficiente gente. Cada bombero está trabajando al máximo de su capacidad, pero las casas se siguen quemando. Cuando no es Spokane, va a ser la próxima ciudad, y la siguiente”.
La falta de personal contra incendios se agrava por vacíos en roles de liderazgo clave. Varias fuentes con acceso a datos internos de contratación del USFS confirmaron que faltan jefes de fuerza de tarea, supervisores de división y encargados de equipo pesado, posiciones que requieren décadas de experiencia y son imposibles de reemplazar rápidamente. Esos vacíos generan cuellos de botella operativos justo en el peor momento del año.
El precio del esqueleto: mil horas extra por persona
Las condiciones laborales de bomberos forestales rozan el abuso. El año pasado, muchos tuvieron que trabajar más de 1.000 horas extraordinarias, el equivalente a meter cinco meses extra de trabajo en una temporada que ya es brutal. Este año se perfila aún peor.
Un capitán lo resumió con una metáfora futbolística: “Es como mostrar a un partido con 13 jugadores cuando deberías tener 30 en el plantel. Jugar toda una temporada así es abuso. Así es como combatimos el fuego, y nadie puede tomarse un día libre”.
Esa presión insostenible contrasta con el discurso oficial. Tom Schultz, jefe del USFS, declaró ante un subcomité del Congreso en julio que “nuestra fuerza de trabajo de combate de incendios es más fuerte que en cualquier momento de los últimos años. Estamos completamente equipados para responder agresivamente a cada ignición no planificada”.
La brecha entre el discurso y los datos
El USFS se niega a divulgar detalles de su plantilla real, incluso tras pedidos reiterados de periodistas y legisladores. La agencia señala una meta de contratación de 11.300 posiciones como referencia de “nivel operativo”, una cifra que lleva años sin moverse.
John Winn, vocero del USFS, rechazó responder preguntas sobre los desafíos de personal. En un correo, insistió en que la agencia “está completamente equipada al nivel para el que tenemos fondos, y nuestra postura nos permite responder efectivamente, tal como lo hemos hecho durante décadas”.
Pero varios bomberos aseguran que el número real de personas disponibles para ser desplegadas cuando estallan grandes incendios es mucho menor de lo que el USFS reporta al público. Esa brecha entre retórica y realidad suma más peso a equipos ya exhaustos.
“Tener más bomberos significa que tengo mayor probabilidad de volver a casa”, dijo un capitán. “¿Cómo se supone que nos sintamos cuando nuestros líderes, la misma gente que habla ante las familias en duelo cuando mueren bomberos, mienten sobre nuestra capacidad?”
Seth McKinney, oficial de manejo de fuego del Sheriff de Boulder County, dejó el USFS tras 12 años pero regresó este verano como refuerzo porque el bosque donde trabajaba se quedó sin jefes. La crisis de bomberos en temporada de fuego ya no permite el lujo de jubilarse: los que se fueron vuelven porque no queda nadie más.
Fuente original: https://grist.org/wildfires/firefighters-sound-alarm-as-us-faces-critical-staffing-shortage-we-dont-have-enough-people/













