La estrella de mar girasol (Pycnopodia helianthoides) vuelve a las aguas de California como última esperanza para restaurar los bosques de algas que se desplomaron un 95% en la última década. Un equipo del Sunflower Star Laboratory liberó los primeros ejemplares criados en cautiverio frente a la costa de Monterey, según informó The Guardian.
Estos invertebrados marinos en peligro crítico de extinción pueden tener hasta 24 brazos y medir más de un metro de diámetro. Su función ecológica es insustituible: un solo individuo devora tres o cuatro erizos púrpura por día, y su mero olor genera un “halo de miedo” que obliga a los erizos a esconderse hasta 5 metros a la redonda.
El colapso que borró el 95% de los bosques submarinos
Entre 2013 y 2015, una ola de calor marino impulsada por la crisis climática elevó la temperatura del Pacífico y aceleró la propagación del síndrome de desgaste de estrellas de mar, una enfermedad que disolvió literalmente el cuerpo del 90% de la población. Más de 6.000 millones de estrellas girasol desaparecieron desde Alaska hasta Baja California, según Reuven Bank, cofundador del laboratorio.
Sin su principal depredador, los erizos púrpura se multiplicaron y arrasaron las raíces y tallos de las algas kelp, que crecen hasta 2 metros por día y forman bosques submarinos comparables a las secuoyas terrestres. Estos ecosistemas alojan miles de especies marinas y capturan 200 millones de toneladas de CO₂ al año a escala global.
Cero estrellas en Monterey: el punto de partida de la restauración
“El número conocido de estrellas girasol en la bahía de Monterey es cero”, afirmó Bank a The Guardian. El equipo ahora cría ejemplares en tanques con temperatura controlada y los libera temporalmente en jaulas abiertas en el fondo marino para monitorear su movimiento y medir la reacción de los erizos.
“Tenemos una estrella que decidió irse a caminar hoy”, comentó Ashley Kidd, cofundadora del laboratorio, durante una inmersión documentada por el medio británico. Los datos de estas pruebas piloto servirán para diseñar la reintroducción permanente de la especie en los próximos años.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasificó a Pycnopodia helianthoides como “en peligro crítico” en 2020. Si los ensayos actuales comprueban que las estrellas criadas en laboratorio logran establecerse y reproducirse, California podría recuperar la base trófica que sostiene uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta. El equipo espera liberar los primeros individuos de forma definitiva antes de 2028.
Fuente original: https://www.theguardian.com/environment/2026/oct/13/sunflower-sea-star-california-kelp-forests













