El gobierno de Estados Unidos ordenó la retirada inmediata de decenas de organismos internacionales, incluidos acuerdos climáticos, ambientales y científicos de la ONU. La decisión marca un giro histórico y profundiza la crisis del sistema multilateral.
Estados Unidos formalizó este 7 de enero de 2026 su salida de una amplia lista de organizaciones internacionales, convenciones y tratados, entre ellos algunos de los principales organismos globales dedicados al cambio climático, la biodiversidad, la energía y el desarrollo sostenible.
La decisión fue anunciada mediante un memorando presidencial firmado por Donald Trump, que instruye a todos los departamentos y agencias federales a retirarse “lo antes posible” de aquellas entidades consideradas contrarias a los “intereses nacionales” del país.
Qué organismos abandona Estados Unidos
La medida incluye la retirada de instancias centrales del sistema de Naciones Unidas, como:
- el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)
- la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (UNFCCC)
- la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA)
- organismos sobre biodiversidad, agua, océanos y deforestación
- comisiones económicas regionales de América Latina, África y Asia
En los organismos de la ONU, la retirada implica dejar de participar y de financiar, dentro de los límites legales.
Un golpe al sistema internacional
Estados Unidos es uno de los principales financistas y actores políticos del sistema multilateral. Su salida genera vacíos económicos y diplomáticos en organismos clave para la cooperación global.
En el plano ambiental, la decisión debilita la coordinación internacional frente a la crisis climática, en un contexto marcado por récords de temperatura, incendios, sequías y tensiones por energía y recursos naturales.
Qué puede pasar ahora
El memorando aclara que la revisión de otros tratados y organizaciones aún continúa, lo que abre la posibilidad de nuevas retiradas en los próximos meses.
Mientras tanto, otros actores globales —como la Unión Europea y China— podrían intentar ocupar el espacio dejado por Washington, en un mundo cada vez más fragmentado y competitivo.
