La iguana verde se convirtió en una especie invasora que causa estragos ecológicos y pérdidas económicas millonarias en varias islas del Caribe, según documentó Mongabay Latam en un reportaje fotográfico publicado en septiembre de 2026. Puerto Rico enfrenta la expansión más severa de este reptil, cuya capacidad de adaptación y reproducción acelerada lo transformaron de mascota popular en amenaza regional.
Originaria del sur de México hasta Sudamérica, la iguana verde (Iguana iguana) cumple funciones ecológicas clave en su hábitat natural como dispersora de semillas y reguladora del crecimiento vegetal. El comercio de mascotas la llevó a territorios donde nunca existió. En 1977 fue incluida en la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) para proteger sus poblaciones nativas de la sobreexplotación.
El problema surgió cuando propietarios irresponsables liberaron ejemplares que crecieron hasta volverse difíciles de mantener. Según el herpetólogo Carlos Andrés Rodríguez, citado por Mongabay Latam, “a las especies invasoras hay que atajarlas cuando llegan. Y si se puede antes de que lleguen, mejor todavía”. En islas caribeñas, la ausencia de depredadores naturales y una tasa reproductiva que alcanza hasta 40 huevos por camada con más del 90% de éxito facilitaron su establecimiento.
Los daños abarcan desde cultivos hasta pistas de aterrizaje
Las iguanas verdes devoran cultivos comerciales como pepino y lechuga, generando pérdidas directas para agricultores. El impacto se extiende al turismo de naturaleza: en zonas de avistamiento de aves, estos reptiles depredan polluelos y huevos, reduciendo poblaciones de especies nativas. Además, compiten con fauna endémica, transmiten enfermedades y pueden hibridarse con iguanas locales, poniendo en riesgo la supervivencia genética de especies únicas del Caribe.
La infraestructura tampoco escapa: sus madrigueras debilitan carreteras, diques y edificios. Los aeropuertos de San Juan y Miami cuentan con equipos especializados para retirar iguanas de las pistas de aterrizaje, donde representan un peligro para las operaciones aéreas. Investigadores señalan que erradicarlas es prácticamente imposible y que la prevención es la única estrategia efectiva.
La especie alcanza hasta dos metros de longitud
La iguana verde puede superar los dos metros de longitud total. Su gran capacidad de adaptación la convierte en una nadadora excelente además de arborícola. En Puerto Rico, científicos implementan cosechas de nidos como estrategia de control: equipos excavan en busca de nidadas que pueden contener más de 30 crías por hembra.
Según datos de Mongabay Latam, una sola nidada puede producir más de 30 iguanas verdes con tasas de supervivencia superiores al 90% en ausencia de depredadores. Esta capacidad reproductiva convierte cada liberación irresponsable en el origen de poblaciones que crecen de forma exponencial en pocos años.
La expansión de la iguana verde en el Caribe ejemplifica cómo el comercio de fauna silvestre y las liberaciones sin control pueden colapsar ecosistemas insulares vulnerables. Los protocolos regionales de bioseguridad y control temprano son la única barrera efectiva contra invasiones que, una vez establecidas, se vuelven irreversibles.
Fuente original: https://es.mongabay.com/custom-story/2026/09/iguana-verde-voraz-invasora-causa-estragos-ecologicos-millonarias-perdidas-caribe-reportaje-fotografico/
