Los incendios forestales en Indonesia en 2026 se han convertido en la peor crisis de humo en una década, con consecuencias sanitarias que ya no pueden ocultarse. Entre agosto y septiembre, la exposición de corto plazo a la contaminación por partículas finas contribuyó a 5.200 muertes, según estimaciones del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA). El Ministerio de Salud de Indonesia registró 333.470 casos de infección respiratoria aguda en las siete provincias más afectadas hasta el 21 de octubre, de los cuales más de 75.170 corresponden a niños menores de cinco años.
El humo tóxico no respeta fronteras. Residentes de Singapur y Malasia reportan problemas respiratorios, y las autoridades de ambos países documentan aumentos en consultas por enfermedades pulmonares. En Balikpapan, capital de Kalimantan Oriental, Michael llevó a su hija de 20 meses al hospital con neumonía tras días de tos y dificultad para respirar. “Nos dijeron que el humo, que se ha vuelto cada vez más denso, pudo contribuir a la enfermedad”, relató a Mongabay Indonesia el 14 de octubre de 2026.
A 100 kilómetros de distancia, en Samarinda, una bebé de 14 meses murió súbitamente por falta de aire. “Su dificultad para respirar fue tan repentina”, dijo su abuelo Sarno a Mongabay Indonesia. “No tenía enfermedades previas”. Cindy, madre de la niña, exigió al gobierno no minimizar el impacto: “No digan que la neblina no es grave. Mucha gente sufre infecciones respiratorias agudas. Ayer, en la sala de internación, vi a tres niños pequeños luchando por respirar”, declaró a BBC Indonesia.
Bomberos mueren sin protección adecuada mientras combaten el fuego
Los riesgos también alcanzan a quienes combaten las llamas. Al menos 10 personas, incluidos bomberos voluntarios, perdieron la vida mientras enfrentaban incendios en Borneo, Sumatra y Java, según informó Mongabay. Nurdin, bombero voluntario de 51 años en Kalimantan del Sur, murió el 21 de octubre tras desarrollar dolor de pecho y falta de aire durante un operativo. “Se quejó de dolor en el pecho, así que le dije que descansara primero”, relató su colega Amat a DetikNews. “Le dimos oxígeno, pero seguía diciendo que le dolía el pecho”.
Nurdin perdió el conocimiento varias veces y sufrió convulsiones antes de llegar a la clínica, donde fue declarado muerto. La doctora Amalia Dewi, jefa de la clínica, sospechó “envenenamiento por humo” como causa de muerte, según reportó Monitor Indonesia. Amalia también señaló que Nurdin llevaba una mascarilla común contra polvo, no protección respiratoria diseñada para humo de incendios. Otros voluntarios en el sitio experimentaron dificultades para respirar.
Expertos en salud advierten que la exposición repetida a partículas finas puede causar problemas médicos de largo plazo. La crisis revela la falta de políticas preventivas: Indonesia sigue respondiendo a los incendios de manera reactiva, sin abordar las causas estructurales que incluyen drenaje de turberas, expansión agrícola descontrolada y ausencia de sistemas de alerta temprana efectivos.
La temporada de incendios se extiende hace meses, con alertas sanitarias activas en múltiples provincias. El Ministerio de Salud aún no ha publicado datos oficiales sobre muertes relacionadas con el humo, mientras medios locales documentan casos de niños, adultos, un maestro y un conductor de moto que murieron en zonas cubiertas por la neblina tóxica tras experimentar dificultad para respirar.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/11/experts-warn-of-long-term-health-risks-as-indonesias-wildfire-haze-takes-a-growing-toll/
