La gigantesca isla de plástico del Pacífico está cambiando el color del agua en vastas zonas del océano, tiñéndola de tonos verdes y azules intensos debido a la elevada concentración de microplásticos. El fenómeno, documentado por científicos de varios países coordinados desde la Universidad de Bergen (Noruega), confirma que la contaminación plástica ya es visible desde el espacio.
Los investigadores analizaron un extenso volumen de datos satelitales y detectaron un aumento de los azules y verdes que tiñen de cian muchas zonas de la gran mancha, en comparación con el océano circundante. El estudio, publicado en la revista Communications Earth and Environment en noviembre de 2026, modeló cómo la concentración de microplásticos afectaba el brillo del océano y descartó causas naturales: el aumento del color se producía siempre donde la concentración de microplásticos es mayor.
Cómo los microplásticos alteran la química del océano
La gran mancha de basura del Pacífico se ubica en alta mar, entre las costas de California y Hawái, y se forma por el vórtice que generan varias corrientes oceánicas que arrastran y concentran residuos. Según las fuentes, puede llegar a tener hasta 3,4 millones de kilómetros cuadrados (más de seis veces el tamaño de España) y una circunferencia de 22.000 kilómetros.
Los datos satelitales mostraron diferentes estimaciones del cambio de color, por lo que los investigadores recomiendan hacer mediciones directas de las concentraciones para confirmar los hallazgos y mejorar el monitoreo de la isla. Anna Sánchez Vidal, catedrática de la Universitat de Barcelona e investigadora del grupo de Geociencias Marinas, aseguró en declaraciones al Science Media Center (SMC) que lo más relevante del estudio es que abre una vía prometedora para monitorizar indirectamente desde el espacio los microplásticos más pequeños, los más difíciles de muestrear y los que más fácilmente pueden incorporarse a la cadena trófica.
Sánchez Vidal advirtió que será necesario validar los datos satelitales con campañas oceanográficas y comprobar si el método funciona en otras regiones, como las costeras y más productivas, donde los sedimentos, la materia orgánica y el fitoplancton también alteran el color del agua.
Escepticismo científico sobre la metodología satelital
Andrés Cózar Cabañas, catedrático de Ecología de la Universidad de Cádiz e investigador del Instituto de Investigación Marina (INMAR), manifestó al SMC sus dudas sobre el trabajo. Explicó que el estudio señala una correlación estadística entre cambios en la señal observada por el satélite y las tendencias de microplásticos observadas en campo, y a partir de ahí propone una relación causal que calificó de discutible.
Cózar Cabañas observó que los estudios coinciden en que la concentración de microplásticos no es lo suficientemente alta como para ser observada por los sensores espaciales actuales, especialmente si se utilizan satélites con baja resolución espacial como es el caso de este estudio, y sugirió que puede haber otros factores metodológicos o ecológicos que estén interfiriendo en esas señales.
Los investigadores del estudio reconocieron la dificultad de medir de forma directa la contaminación oceánica por partículas de microplástico de menos de 300 micrómetros, pero señalaron cómo algunos experimentos de laboratorio sugieren que esos microplásticos tienen propiedades ópticas que pueden ayudar a hacer esas mediciones. El equipo eligió la gran isla de basura del Pacífico como zona idónea para realizar las pruebas debido a su extensión y concentración de residuos.
El cambio de color del océano por plásticos revela cómo la contaminación altera la química marina, afectando fitoplancton, cadenas alimentarias y la capacidad del océano de capturar CO2. Los próximos pasos incluyen campañas oceanográficas de validación programadas para 2027.
Fuente original: https://efeverde.com/isla-plastico-pacifico-cambio-de-color-del-agua/
