El jardín botánico de Viña del Mar renace tras el fuego como laboratorio de adaptación climática

Jardín botánico con palmas chilenas en ladera de cerro, vegetación nativa en proceso de recuperación tras incendio forestal.

Foto: Paco Ciclon / Pexels

El Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar resurge tras el megaincendio de febrero de 2024 como un laboratorio vivo de adaptación climática, apostando por especies nativas de alta resistencia hídrica y erradicando definitivamente los bosques de pino y eucalipto que bordearon sus límites durante décadas. El incendio que mató a 131 personas en la región consumió 400 hectáreas del jardín, pero no logró destruir el cactario ni el invernadero histórico del siglo XIX, que resguarda una de las colecciones botánicas más valiosas del cono sur.

Según informó Barinia Montoya en Mongabay Latam, el jardín ya sembró 500 ejemplares de palma chilena (Jubaea chilensis) en las partes altas de los cerros y mantiene miles más en sus viveros. Alejandro Peirano, director del jardín e ingeniero agrónomo, explicó que la palma chilena no es técnicamente un árbol sino una pariente gigante de la familia de los pastos, con un tronco formado por fibras entrelazadas que protegen la circulación constante de agua y nutrientes. Esa anatomía única le permite sobrevivir al calor extremo y al impacto directo de las llamas.

El criterio de reforestación se basa en las orientaciones geográficas de las pendientes: en las zonas del norte, que sufren mayor insolación y deshidratación, se priorizan especies arbustivas rústicas como romero, colliguay, achupalla, quillay, molle, maitén, boldo, tara, espino y litre. En las caras sur o de sombra se introducen belloto, patagua y peumo, que demandan condiciones distintas. El diseño fue desarrollado en alianza con las fundaciones Cultiva y Reforestemos Chile, dedicadas a la restauración ecológica.

La ciencia de resucitar suelos quemados

Científicos de la Universidad de Valparaíso aplican un biofertilizante natural a base de cianobacterias para restaurar la biología de suelos que quedaron completamente estériles tras el fuego extremo. Estas cianobacterias son organismos de la Tierra primitiva capaces de fijar nitrógeno y materia orgánica en terrenos degradados. Mongabay Latam documentó que el proceso forma parte de un plan inédito de recuperación territorial que combina el reemplazo de especies inflamables por bosque esclerófilo (vegetación nativa de hojas duras, adaptada para almacenar agua y resistir la sequía) con la creación de anillos de autodefensa comunitaria.

Vecinos colindantes al jardín botánico implementan anillos de protección con estanques fijos de agua y motobombas, al mismo tiempo que replantan masivamente la doca, una suculenta que frena el fuego superficial, para blindar a las comunidades ante la amenaza de nuevos incendios. El modelo demuestra que es posible reconstruir territorios devastados y adaptarlos a la nueva realidad climática mediante el uso estratégico de especies nativas resilientes y la restauración activa del suelo.

El Jardín Botánico de Viña del Mar proyecta completar la restauración de sus 400 hectáreas afectadas en los próximos tres años, con la siembra de miles de árboles nativos adicionales y la consolidación de corredores biológicos que conecten las zonas altas con la laguna artificial del recinto.

Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/08/chile-jardin-botanico-vina-del-mar-resurge-cenizas-laboratorio-adaptacion-climatica/

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