La difícil tarea de hacer visible lo invisible: la postergada cooperación e intercambio de información de las aguas subterráneas compartidas

(Foto: EcoNews Creative Lab)

El Sistema Acuífero Guaraní (SAG) compartido por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, subyace bajo un área que abarca varias provincias, estados federados de Brasil, y departamentos correspondientes a Paraguay y Uruguay. Constituye una de las reservas subterráneas de agua dulce más grandes del planeta, con aproximadamente 30.000 kilómetros cúbicos.

Se estima que la dimensión total del Acuífero Guaraní es de 1.190.000 km², los cuales se distribuyen territorialmente entre estos cuatro países.

Más de 25 millones de habitantes viven actualmente dentro de los límites de este Sistema Acuífero Transfronterizo, y más de 70 millones de personas viven en áreas de influencia directa o indirecta del mismo. El Acuífero Guaraní es explotado cada vez con mayor intensidad, en sectores como la actividad agrícola, industrial, turística, suministro de agua para abastecimiento urbano, y como fuente de energía termal.

El Acuerdo sobre el Acuífero Guaraní (AAG) fue firmado en San Juan, Argentina, el 2 de agosto de 2010, en la trigésima novena cumbre del MERCOSUR, entrando recién en vigor 10 años después, en el año 2020, luego de la última ratificación dada por la República del Paraguay.

Recién el 23 de septiembre de 2024 se llevó a cabo la primera reunión de la Comisión creada en el marco del AAG, en Uruguay. La dilación en los tiempos de la puesta en marcha del Acuerdo denota el escaso interés de las Partes en avanzar en un tema tan medular como las aguas subterráneas compartidas, relegadas de las políticas de Estado por tratarse de recursos invisibles insuficientemente conocidos, escasamente regulados y crecientemente utilizados. La dilación de la puesta en marcha de sus órganos establecidos demora el cumplimiento efectivo de los objetivos de cooperación establecidos en el Acuerdo.

Esta afirmación no implica una crítica al Acuerdo. Por el contrario, el AAG constituye un documento internacional muy valioso, pero de continuar así va dirigido a una morosa implementación del diseño institucional que permita alcanzar y concretar los objetivos planificados y acordados en 2010.

Cooperar sin datos: el talón de Aquiles del Acuerdo

Entre los objetivos medulares del AAG gravita la cooperación entre las Partes a través del “Intercambio Regular de Información”, “prácticas de gestión” y el “desarrollo de proyectos comunes”. El Acuerdo consta de 22 artículos, de los cuales 7 se refieren al principio de cooperación e intercambio regular de información.

El AAG toma en cuenta la Resolución 63/124 de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el Derecho de los Acuíferos Transfronterizos, e incorpora principios internacionales como los de “no causar un perjuicio sensible a otros Estados”; “utilización equitativa y razonable de los recursos”; y “cooperación e intercambio regular de información”. La Resolución menciona la necesidad de que los Estados del acuífero intercambien regularmente datos e información que estén disponibles sobre la condición de sus acuíferos o sistemas transfronterizos, “…en particular, los de carácter geológico, hidrogeológico, hidrológico, meteorológico y ecológico y los relativos a la hidroquímica de los acuíferos o sistemas acuíferos. Los estados del acuífero harán todo lo posible, cuando corresponda, para reunir o procesar los datos y la información de manera que se facilite su utilización por los otros estados del acuífero a los que sean comunicados” (Resolución A/RES/63/124. Naciones Unidas. Artículo 8. enero de 2009).

Sin datos no hay gobernanza

Las provincias argentinas titulares Parte del SAG poseen precarias o nulas políticas de registro (inventarios), control y monitoreo sobre el uso y aprovechamiento de sus aguas subterráneas principalmente a causa de ser recursos “invisibles”, olvidados por la sociedad mal acostumbrada a valorar solamente aquello que se ve puede ver.

Únicamente, hoy en día, la provincia de Misiones cuenta con un Banco de información hídrica online creado en 2017 para control y monitoreo de perforaciones y captaciones existentes en su territorio, el que permite identificar volúmenes de extracción, tipos de usos, evaluación y monitoreo de la calidad de las aguas subterráneas (físico químicos y bacteriológicos). Más allá de esta circunstancia, en las provincias miembro del Acuífero Guaraní existe una alta “clandestinidadde perforaciones, muy bajos controles de registros de habilitaciones existentes o proyectadas. Esta situación impacta negativamente sobre el conocimiento de aprovechamientos y monitoreo de aguas interconectadas a nivel de cuencas transfronterizas del SAG.

La gobernanza del agua subterránea compartida, lejos está de ser una política de los Estados provinciales.

Si bien cada país Parte del Sistema Acuífero Guaraní dispone de su propia legislación respecto al dominio de los recursos hídricos, urge avanzar en la formulación de políticas mancomunadas para el control y monitoreo de las aguas subterráneas interconectadas. Sin un compromiso efectivo de cada una de las Partes involucradas (Estados nacionales y subnacionales), constituirá un objetivo difícil de promover y alcanzar para un intercambio de información regular y eficaz sobre los usos y aprovechamientos de los recursos hídricos subterráneos compartidos. Sin información compartida y verificada, es imposible resolver cualquier tema relacionado con el uso racional de las aguas subterráneas compartidas.

La herramienta clave que todavía no existe: Banco Hídrico Regional

Es vital la cooperación en el intercambio de información sobre los distintos usos y aprovechamientos de las aguas subterráneas del Acuífero Guaraní por parte de los Estados involucrados para gestionar de forma sustentable este recurso natural cuyo aprovechamiento genera impactos transfronterizos. Debe darse cumplimiento efectivo al artículo 12º del AAG sobre programas de cooperación, promoción de intercambio de información, prácticas de gestión y desarrollo de proyectos comunes, y al artículo 8º de la Resolución 63/124 Asamblea General de Naciones Unidas antes referida.

Las Partes deben avanzar en la creación e implementación de un “Sistema Software” o Banco de datos de información regional modelado, abierto y compartido, accesible de forma online a cada Parte y que permita proveer al sistema toda información relativa a usos en sus respectivos territorios, sobre todo vinculado a:

  1. Registros de perforaciones.
  2. Monitoreo y control de la calidad de las aguas.
  3. Usos y tipo de aprovechamientos sobre actividades que incidan directa o indirectamente sobre el uso y aprovechamiento del SAG.
  4. Identificación de áreas críticas (especialmente en zonas fronterizas que demanden medidas de tratamiento específico); entre otras.

Concluyendo, resulta indispensable establecer dentro de los órganos de gobierno del AAG un sistema de información integral dinámico que permita intercambiar de forma regular información sobre usos y aprovechamientos del recurso hídrico interconectado; inventarios de registros de perforaciones existentes y proyección de pozos a realizar que puedan tener incidencia transfronterizas, monitoreo de la condición hidroquímica, hidrogeológica, hidrológica, meteorológica, ecológica y geológica del SAG. Esto facilitará la cooperación entre las Partes sobre el Intercambio Regular de Información, prácticas de gestión y el desarrollo de proyectos comunes para una gestión sustentable del Sistema Acuífero Guaraní.


* Juan Pablo Galeano es abogado, Magíster en Derecho Ambiental por la Universidad Rovira i Virgili- Tarragona. Catalunya. España. Además, es consultor EMFF (Environmental Markets Fairness Foundation), miembro activo AIDA (Asociación Internacional de derecho de Aguas) y miembro activo IWRA (International Water Resources Association.


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