La ONU calcula que cada dólar invertido en clima y aire limpio devuelve 15 en beneficios

La contaminación atmosférica causó 6,4 millones de muertes prematuras en 2025. El nuevo informe de PNUMA y CCAC sostiene que combatirla junto con el cambio climático multiplica los beneficios económicos y sanitarios.

Cada dólar invertido en enfrentar al mismo tiempo el cambio climático y la contaminación del aire puede generar alrededor de 15 dólares en beneficios económicos. Así lo afirma un informe difundido este 7 de septiembre por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Coalición Clima y Aire Limpio (CCAC), presentado en Nairobi con motivo del Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul.

El documento, titulado Hidden assets: The economic and health case for climate and clean air action, es la primera evaluación económica global que analiza de manera integrada las acciones climáticas y las de calidad del aire. Según sus autores, esa combinación genera un retorno mayor que el que resulta de abordar ambos problemas por separado, ya que suma beneficios de mercado —como el ahorro en salud pública o el aumento de la productividad laboral— junto a beneficios no comerciales, vinculados al bienestar y a las muertes evitadas.

“Un activo en el que debemos invertir”

Para Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA, el informe invierte una lógica instalada durante años. “Durante demasiado tiempo hemos tratado la acción climática como un costo que debía gestionarse y la contaminación atmosférica como una consecuencia desafortunada del desarrollo”, señaló. A su criterio, el estudio demuestra lo contrario: el aire limpio funciona como un motor del desarrollo, la salud, la seguridad alimentaria y energética, y la estabilidad climática. “Las soluciones probadas ya existen. Lo que nos falta es el liderazgo decisivo de los gobiernos, las instituciones financieras y las empresas para aplicarlas con la rapidez y coordinación que exige esta crisis”, agregó.

Números que interpelan a los ministerios de Economía

El informe identificó 25 medidas concretas cuya aplicación generaría beneficios económicos anuales equivalentes a:

Para dimensionar esas cifras, el propio informe las compara con otras partidas conocidas: en 2022 los subsidios explícitos a los combustibles fósiles representaron el 2,18% del PIB mundial, mientras que en 2023 el gasto en salud a nivel global equivalió al 9,3% del PIB.

Cada año de demora en implementar estas políticas implica resignar más de 1,5 billones de dólares anuales —un 0,5% del PIB global— en beneficios combinados. Incluso si se dejaran de lado los beneficios de bienestar no comerciales, el retorno de las medidas rondaría los 4 dólares por cada dólar invertido.

Elliott Harris, copresidente independiente de la evaluación, fue contundente sobre por qué estas inversiones no se concretan pese a su rentabilidad: “Una relación beneficio-costo de 15 a 1 atraería capital de inmediato en casi cualquier otro sector. La única razón por la que esto aún no ha ocurrido es que los beneficios se distribuyen entre los sistemas de salud, la productividad y los daños climáticos evitados, en lugar de reflejarse en un único balance financiero.” Y advirtió: los ministerios de Finanzas y los inversores que mantienen separados los presupuestos de clima y calidad del aire “están abandonando billones sobre la mesa”.

El costo humano de respirar aire contaminado

Detrás de las cifras macroeconómicas, el informe pone el foco en un dato sanitario alarmante: en 2025, la exposición a la contaminación atmosférica exterior (partículas PM2,5 y ozono) estuvo asociada a 6,4 millones de muertes prematuras en el mundo. A eso se suman otras 2 millones de muertes vinculadas a la contaminación del aire dentro de los hogares, entre ellas unas 300.000 correspondientes a niñas y niños.

A diferencia de evaluaciones previas, este estudio incorpora también el costo económico de las enfermedades asociadas a la mala calidad del aire: solo en 2025, la contaminación exterior contribuyó a 5,5 millones de nuevos casos de asma infantil, 2 millones de nuevos diagnósticos de demencia, y millones de casos adicionales de infarto, enfermedades pulmonares, diabetes, accidente cerebrovascular y cáncer de pulmón.

De aplicarse en su totalidad, las 25 medidas propuestas podrían evitar de manera acumulada 144 millones de muertes prematuras hacia 2050, 96 millones de ellas asociadas exclusivamente a la contaminación atmosférica ambiental.

Seis sectores, un mismo paquete de soluciones

Las medidas analizadas abarcan energía y combustibles fósiles, industria, transporte, agricultura y sistemas alimentarios, cocina y calefacción residenciales, y gestión de desechos. Combinan acciones de descarbonización de largo plazo con intervenciones sobre los llamados supercontaminantes —metano, carbono negro e hidrofluorocarbonos (HFC)—, de efecto climático más inmediato.

Entre las iniciativas concretas figuran la expansión de las energías renovables y la eficiencia energética, la promoción de soluciones de cocina y calefacción limpias, normas más estrictas de emisiones vehiculares, la electrificación del transporte, la recuperación del gas asociado a la producción de petróleo para terminar con la quema y ventilación rutinarias, una mejor gestión del estiércol ganadero, el uso más eficiente de fertilizantes y la reducción progresiva de los HFC, entre otras.

Según el informe, muchas de estas políticas generan beneficios sanitarios y económicos visibles dentro del plazo de una sola gestión de gobierno.

Impacto climático: hasta 1,4 °C de calentamiento evitado

La implementación inmediata del paquete de medidas permitiría, según las proyecciones del informe, reducir a la mitad las emisiones globales de dióxido de carbono para 2050, bajar un 60% las emisiones de metano y recortar en un 70% aproximadamente contaminantes atmosféricos clave como el carbono negro, el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno.

En términos de temperatura, se evitarían cerca de 0,34 °C de calentamiento global para 2050 y hasta 1,4 °C para 2100. Como la temperatura en tierra firme aumenta más rápido que el promedio mundial, el calentamiento evitado sería aún mayor en la mayoría de las regiones —entre 1,5 °C y 2 °C hacia fin de siglo—, según estima el estudio.

Simon Dietz, copresidente de la evaluación y profesor de Política Ambiental en la London School of Economics, resumió el hallazgo central del trabajo: “Este informe aporta la evidencia más sólida hasta la fecha de que tratar el cambio climático y la contaminación atmosférica como problemas separados nos lleva a subestimar los beneficios de abordar cualquiera de ellos.” Y explicó que, al modelizarlos en conjunto, los beneficios resultaron mayores que la suma de ambos por separado, “porque las mismas fuentes, sectores y políticas impulsan con frecuencia ambos problemas”.

Las trabas que frenan la implementación

El informe también identifica los principales obstáculos para poner en marcha estas medidas: la fragmentación en la toma de decisiones, la limitada capacidad de aplicación y la débil coordinación entre reparticiones de gobierno. De manera acumulada, estas barreras institucionales podrían demorar casi ocho años la implementación plena de las políticas a escala global.

Superar esos obstáculos —mediante incentivos fiscales y marcos regulatorios que permitan al sector privado desplegar tecnologías rentables y con bajas emisiones— podría generar hasta 10 billones de dólares adicionales en beneficios para la salud de aquí a 2040, según calcula el estudio.

El informe cierra con un llamado a una planificación integrada entre clima, calidad del aire, salud y economía, al fortalecimiento institucional y a una mejor alineación entre el financiamiento público y privado.


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