La contaminación por granjas porcinas en Carolina del Norte continúa sin control dos décadas después de que el estado firmara un acuerdo histórico para eliminar el sistema de lagunas de desechos a cielo abierto. El pacto Smithfield, firmado en 2000 tras el desastre ambiental del huracán Fran, prometió reemplazar las lagunas con tecnologías limpias. Nunca sucedió.
En 1996, el huracán Fran inundó el este de Carolina del Norte y arrastró miles de cerdos muertos por las rutas. Decenas de millones de galones de heces y orina se derramaron de las lagunas sin revestimiento y contaminaron ríos, arroyos y pozos de agua potable, según informó Inside Climate News. La catástrofe expuso la fragilidad de un sistema que almacena residuos porcinos en pozos del tamaño de una cancha de fútbol y luego los rocía como fertilizante en campos cercanos.
El entonces fiscal general Mike Easley negoció el acuerdo Smithfield con Smithfield Foods, el gigante porcino propietario de cientos de operaciones de alimentación animal confinada en el estado. La empresa se comprometió a pagar hasta 2 millones de dólares anuales durante 25 años para financiar tecnologías ambientalmente superiores. También prometió 15 millones adicionales para investigación y desarrollo de alternativas al sistema de lagunas.
El comité que blindó a la industria
Cinco representantes de la industria porcina, incluida Smithfield, formaron parte del comité económico de 11 miembros que debía evaluar la viabilidad financiera de las nuevas tecnologías. La mayoría, que incluía economistas de renombre, concluyó que Smithfield podía permitírselo. La minoría industrial emitió un informe disidente en 2005: cualquier aumento de costos por nueva tecnología era “económicamente inviable”, según citó Inside Climate News.
Smithfield nunca respaldó ninguna tecnología ambientalmente superior. Tampoco ayudó a los productores contratados a adoptarla. Michelle Nowlin, entonces abogada del Southern Environmental Law Center y miembro del comité técnico asesor, resumió el resultado en retrospectiva: “Sabíamos que nos habían engañado”.
Las comunidades siguen pagando el precio
Hoy, el aire cerca de las operaciones porcinas de Carolina del Norte sigue contaminado. Cada día, una nube de estiércol se eleva desde los campos de aspersión. Miles de lagunas hierven con desechos fétidos. Las comunidades cercanas —mayoritariamente negras y de bajos ingresos— enfrentan mayores riesgos de asma, enfermedades cardiovasculares, mortalidad infantil y muerte prematura, según múltiples estudios científicos documentados por Inside Climate News.
En el condado de Duplin, uno de los principales productores porcinos del país, 1,8 millones de cerdos viven en 459 operaciones de alimentación animal confinada. Leroy Mitchell, residente local y miembro de la Asociación de Empoderamiento Rural para Ayuda Comunitaria (REACH), describió el hedor que recibe a quienes ingresan al condado: “Duplin County se presenta solo”.
El acuerdo Smithfield finalizó en 2025. Carolina del Norte es el segundo productor de cerdos de Estados Unidos, pero sus regulaciones sobre residuos porcinos siguen siendo de las más laxas del país.
Fuente original: https://insideclimatenews.org/news/30082026/north-carolina-wasted-chance-to-fix-hog-pollution/












