En septiembre, las costas patagónicas reciben a uno de sus habitantes más emblemáticos: el pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus). Tras pasar varios meses prácticamente sin tocar tierra, miles de individuos regresan a sus colonias para iniciar un nuevo ciclo reproductivo. Entre ellos se encuentra “Messi”, el famoso pingüino al que Global Penguin Society le colocó un transmisor de rastreo y fue uno de los que más kilómetros recorrió hasta las costas de Brasil.
Los primeros en llegar son los machos, que suelen arribar aproximadamente una semana antes que las primeras hembras. Su llegada temprana les permite reencontrarse con el territorio y comenzar a preparar los nidos. Pueden permanecer en la costa durante tres o cuatro semanas antes de que se produzca la puesta de los huevos.
Durante el invierno, los pingüinos de Magallanes que habitan las costas del Atlántico viajan hacia el norte en busca de alimento. Luego de completar la muda post-reproductiva, migran y rara vez vuelven a tocar tierra hasta la siguiente temporada de reproducción. La mayoría se desplaza entre el norte de Argentina y el sur de Brasil, aunque algunos pueden recorrer distancias mucho mayores. Ocasionalmente, se han registrado individuos que llegaron hasta el estado de Ceará, en Brasil, cerca del ecuador.
Su regreso marca el final de un ciclo en la vida de estos pingüinos que transcurre casi exclusivamente en el océano.
Volver al nido y reencontrarse con la misma pareja
El regreso a tierra revela una de las características más sorprendentes de esta especie: su elevada fidelidad tanto al lugar donde se reproduce como a su pareja.
Estudios de largo plazo realizados en Punta Tombo, Chubut, mostraron que el 79% de los machos y el 70% de las hembras utilizaron el mismo nido durante dos años consecutivos. La fidelidad a la pareja también es muy elevada: entre años consecutivos, se registró que el 86% de los machos y el 83% de las hembras mantuvieron la misma pareja.
Pero ¿cómo logran encontrarse nuevamente entre miles de individuos? Una de las claves está en la voz. Los pingüinos de Magallanes poseen llamadas distintivas que permiten que los miembros de una pareja se reconozcan vocalmente. Los pichones también desarrollan la capacidad de reconocer las vocalizaciones de sus padres.
Así, después de meses separados y de recorrer grandes extensiones del océano, muchos pingüinos se reencuentran en el mismo lugar donde se reprodujeron la temporada anterior.
Preparar el nido, el primer trabajo de la temporada
Una vez instalados en la colonia comienza la preparación del nido. La mayoría de los pingüinos de Magallanes se reproducen bajo arbustos o en cuevas que ellos mismos excavan. Para hacerlo utilizan principalmente las patas, aunque también recurren con frecuencia al pico.
Los nidos pueden contener una gran variedad de materiales disponibles en el ambiente, entre ellos piedras, ramas, plumas, huesos, pastos e incluso algas.
Desde 2009, Global Penguin Society organiza jornadas de limpieza de playas y monitoreo de residuos en colonias de pingüinos y sectores costeros de la Patagonia. En estos más de quince años de trabajo, cerca de 1000 estudiantes, docentes, voluntarios, propietarios de estancias, empresas de turismo y miembros de la comunidad participaron de estas iniciativas, permitiendo limpiar aproximadamente 300 hectáreas de hábitat de pingüinos, recorrer más de 100 kilómetros de costa y retirar más de 20 toneladas de plásticos.
Luego de la preparación de nidos, llegará el momento de la puesta. Habitualmente, las hembras ponen dos huevos de volumen similar, con un intervalo aproximado de cuatro días entre uno y otro. A partir de entonces ambos adultos participan del cuidado de los huevos y, posteriormente, de los pichones.
Una historia que puede repetirse durante décadas
Para algunos individuos, este viaje entre el océano y la colonia se repite durante muchos años. Los estudios de largo plazo realizados en Punta Tombo han registrado pingüinos de Magallanes con edades estimadas de 30 años o más, una muestra de la extraordinaria historia de vida de esta especie.
Cada septiembre, su regreso vuelve a conectar dos ambientes inseparables para los pingüinos de Magallanes: el océano, donde pasan gran parte de sus vidas y encuentran su alimento, y las costas patagónicas, donde se reproducen y comienza una nueva generación.
Sobre Global Penguin Society
Global Penguin Society (GPS) es una organización internacional dedicada a la conservación de las 19 especies de pingüinos del planeta y de los océanos y ambientes costeros de los que dependen. A través de la ciencia, la educación y acciones concretas de conservación, trabaja para generar conocimiento y promover la protección de los pingüinos y sus hábitats en diferentes regiones del mundo. Se puede conocer más acerca de su trabajo y aprender sobre las 19 especies de pingüinos en su sitio web: https://globalpenguinsociety.org/
