Más de 5.000 indígenas marcharon el domingo pasado en Chiapas, sur de México, exigiendo paz y la defensa de sus territorios frente a la violencia armada, los desplazamientos forzados y proyectos de infraestructura que consideran una amenaza directa a sus comunidades. La movilización coincidió con el Día Internacional de los Pueblos Indígenas.
Los manifestantes, pertenecientes a los pueblos tzeltales, choles y tojolabales, caminaron más de 10 kilómetros desde cinco regiones: Chilón, Ahlan Sac Hun, Jetha’, Bachajón y Sitala’. Al ritmo de tambores y el sonido de la caracola, denunciaron amenazas, despojo territorial y la falta de consulta sobre proyectos que afectan sus recursos naturales y formas de vida.
“No reconocemos al INPI (Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas) para que tome decisiones sobre nuestros procesos internos”, se leía en una de las pancartas, según reportó EFE Verde. A la movilización se sumaron organizaciones del Pueblo Creyente, el Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (Movidite), maestros y agrupaciones de jóvenes.
El rechazo a la autopista Palenque-San Cristóbal
El Movidite rechazó la construcción de la autopista Palenque-San Cristóbal, denominada Ruta de las Culturas Mayas, y cuestionó que las consultas realizadas no hayan sido previas, libres e informadas, como exige el Convenio 169 de la OIT. La organización denunció la destrucción de bosques, selvas, montañas y manantiales, además de presuntos actos de intimidación contra defensores del territorio.
Las constructoras continúan trabajando en zonas donde existen cafetales, parcelas, milpas y manantiales utilizados por las familias, según el pronunciamiento del Movimiento. Para estas comunidades, el conflicto no se limita al impacto ambiental: el proyecto amenaza con fracturar el tejido comunitario y afectar lugares considerados sagrados, entre ellos los “Ajaw”, espacios ancestrales vinculados con las tradiciones y rituales de los pueblos originarios.
“La Tierra no es negocio, nosotros mismos somos tierra”
Amapola Gómez Morales, de la ranchería Segundo Jolamaza, expresó que una de las principales preocupaciones es la pérdida del agua y los recursos que sostienen la vida comunitaria. “La que nos duele es que nos vienen a quitar el agua, el bosque, todo nos va a destruir y ¿dónde vamos a hacer la milpa?”, exclamó la mujer tzeltal, quien pese a estar enferma decidió participar “en señal de lucha” por sus hijos y nietos.
Pablo Cruz Hernández sostuvo que detrás de la construcción carretera existe también la preocupación por la extracción de recursos naturales. “Están saqueando los recursos naturales, están sacando el oro, la plata, todo lo que hay aquí de la riqueza”, acusó.
Las comunidades también cuestionaron la propuesta de Ley General de Derechos de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos, al considerar que pretende avanzar mediante un proceso apresurado y sin información suficiente, clara y culturalmente pertinente. Los manifestantes exigieron a los tres niveles de gobierno que las comunidades sean escuchadas antes de cualquier intervención en sus territorios. “No nos pidieron la opinión, no nos pidieron la palabra si queremos o no queremos”, aseguró Gómez.
Entre las consignas de la manifestación destacaron: “Paz para Chiapas”, “Alto al despojo, extinción. Armas no, amenazas, envidia” y “Sí a la vida, no a la muerte”. La marcha visibilizó la convergencia entre defensa ambiental y derechos humanos en zonas donde la violencia armada y el despojo territorial presionan cada vez más a las comunidades indígenas del sur de México.
Fuente original: https://efeverde.com/indigenas-marchan-paz-defensa-territorios-mexico/












