Las mascotas exóticas abandonadas en España ya no son casos aislados: cada semana llegan galápagos, caimanes, serpientes y tarántulas al zoológico MundoPark de Guillena, Sevilla, donde el personal está desbordado. Muchos de estos animales fueron comprados como caprichos y terminan arrojados en contenedores, carreteras o ríos cuando crecen o se vuelven un estorbo.
Juan Luis Malpartida, director del zoológico y veterano agente de seguridad de 79 años, lo explica sin vueltas a EFEverde: “Mientras nos los entreguen a nosotros, no pasa nada. Pueden terminar muy mal”. El parque habilitó un estanque abierto para que la gente deje sus galápagos sin pagar entrada, y ya alberga unos 400 ejemplares. “Algunos los echan directamente en la charca, incluso pueden venir a ver cómo están”, cuenta Malpartida. Los dos últimos llegaron vivos dentro de un contenedor de basura.
El galápago americano invade el Guadalquivir
El galápago americano (Trachemys scripta) es una especie exótica invasora que desplaza a las tortugas nativas como el galápago leproso. “Se reproducen a muchísima velocidad, y más con el clima de Andalucía. Son auténticos invasores”, advierte Malpartida. Dejar estos animales en el río Guadalquivir no solo es abandono: según el director, “es todo un atentado ambiental”. En el estanque del zoológico, el ciclo natural hace su trabajo: algunas crías recién nacidas terminan engullidas por los pavos reales, que detectan cuándo están listas para la caza.
Para Malpartida, la raíz del problema está en “el tráfico legal”, que para él “es ilegal”: los galápagos no deberían venderse en tiendas de mascotas.
Serpientes, tarántulas y caimanes incautados al narcotráfico
Mientras habla con EFEverde, Malpartida recibe una llamada: alguien le anuncia que le va a entregar tres arañas “que ya no caben en casa”. Es parte de la rutina. Además del abandono de reptiles por hastío, el zoológico recibe ejemplares incautados a narcotraficantes por la Guardia Civil y la Policía Nacional. “A veces me llaman incluso cuando van a hacer una operación y sospechan de que puede haber animales para rescatar”, explica.
En las instalaciones de Guillena conviven caimanes y una serpiente “capaz de comerse una cabra entera”, todos rescatados de casas donde se usaban para intimidar o llamar la atención. Tener algunas de estas especies como mascota es un delito, pero el comercio de animales exóticos sigue fluyendo y los centros de rescate colapsan.
La veterinaria del parque revisa a cada animal que llega y luego los integra a su nueva vida. El ciclo se intensifica en verano, cuando el regalo navideño se convierte en un estorbo para irse al apartamento de playa. Mientras tanto, los contenedores y carreteras siguen recibiendo animales que alguna vez fueron juguetes vivos.
Fuente original: https://efeverde.com/galapagos-caimanes-tarantulas-o-serpientes-juguetes-vivos-que-terminan-abandonados/
