Aunque se esperaba, la aprobación de la megaminería en Mendoza generó mucha indignación en las calles.
El apoyo de legisladores del PRO, La Libertad Avanza (LLA), el radicalismo y el peronismo impresiona por los acuerdos que existen en relación a un proyecto para el cual se conocen sus consecuencias negativas e irreversibles.
Un proyecto de megaminería de cobre que consumirá una enorme cantidad de agua en una provincia que atraviesa una crisis hídrica intensificada. La contaminación química de las aguas es uno de los tantos efectos sanitarios y ambientales que genera la extracción de cobre con técnicas de flotación.
La empresa Solway, que avanzará con el proyecto San Jorge, tiene numerosas denuncias por daños ambientales y a la salud e incluso condenas por sobornos en Estados Unidos.
Genera sorpresa el silencio de sectores asociados al turismo y a la producción de vinos que sin dudas se verán muy afectados en la provincia.
Mientras tanto, el gobierno nacional parece seguir el conflicto en Mendoza para avanzar en otros proyectos nacionales tales como la eliminación de la Ley de Glaciares, la aprobación de las salmoneras y el permiso para fumigar en todo el territorio.
Al mismo tiempo, conmueve la organización social de comunidades de toda la provincia caminando más de un día hacia Mendoza capital. Miles de personas se están movilizando estos días en la provincia, recordando la rebelión de diciembre del 2019.
Los pueblos originarios, la comunidad científica y la iglesia manifestaron su rechazo al proyecto San Jorge. Y aún se esperan grandes reacciones sociales de comunidades que ven amenazadas su salud, su naturaleza y sus formas de vida y producción.
¿Cómo seguimos?: esa es la pregunta que se hace desde las calles y las rutas.
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