Las empresas mineras chinas que operan en el extranjero enfrentan un camino largo y accidentado hacia la adopción de estándares ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Según un informe reciente del International Institute for Sustainable Development (IISD), publicado en Canadá, los procesadores de níquel chinos en Indonesia muestran avances en reducción de emisiones de carbono, pero siguen débiles en gestión comunitaria y comunicación social.
El desempeño refleja un patrón más amplio. La firma financiera estadounidense MSCI, uno de los principales proveedores de sistemas de calificación ESG a nivel global, clasifica al 80% de las mineras chinas como “rezagadas” en gestión ESG. Esta evaluación limita su capacidad para atraer inversiones y expandir operaciones en mercados que exigen transparencia y trazabilidad en la cadena de suministro.
El gobierno chino viene trabajando en cerrar la brecha. En 2022 publicó las Directrices para la Protección Ambiental durante Proyectos de Inversión y Construcción en el Extranjero, que exigen divulgación de información y participación sustantiva de las comunidades afectadas. Ese mismo año, la Bolsa de Metales de Londres aprobó condicionalmente las directrices de abastecimiento responsable de minerales elaboradas por CCCMC, un grupo industrial chino. Fue la primera vez que la bolsa reconoció un estándar de un país fuera de la OCDE.
Pero persisten brechas importantes. Hans Baumgarten, coautor del informe del IISD, señaló en declaraciones reproducidas por Dialogue Earth que los estándares y prácticas chinas aún no cumplen completamente las expectativas del mercado internacional en materia de transparencia y trazabilidad. Las normas chinas carecen de mecanismos específicos para identificar a pueblos indígenas, no establecen requisitos claros sobre compensación por lesiones laborales ni sobre condiciones de alojamiento para trabajadores y contratistas.
Li Wei, consultor ESG chino cuyo nombre real se reserva por confidencialidad, explicó a Dialogue Earth que el enfoque chino prioriza la “materialidad financiera” (impacto en resultados económicos) por sobre el impacto ambiental y social. En contraste, los marcos europeos consideran ambos aspectos en simultáneo, lo que genera fricciones cuando las empresas chinas buscan certificación internacional.
Para las comunidades y gobiernos de América Latina, donde China invierte fuertemente en proyectos mineros de litio, cobre y otros minerales críticos, entender estas diferencias resulta clave. La región negocia condiciones con operadores que manejan códigos distintos a los vigentes en Europa o Norteamérica, y las brechas en gestión comunitaria y derechos laborales pueden derivar en conflictos sociales costosos.
Shan Qiulin, subdirector de la sección internacional de la Alianza Industrial de Minería Verde de Zhongguancun, reconoció que el enfoque tradicional chino en gestión de proyectos prioriza rentabilidad y avance de obra, con eficiencia como criterio dominante. Los sistemas de debida diligencia de la Unión Europea, en cambio, exigen que las empresas establezcan trazabilidad de la cadena de suministro y auditen cada etapa, desde la mina hasta el comercio.
El mayor obstáculo para la implementación no es solo técnico. Aunque las directrices actualizadas de CCCMC recibieron aprobación condicional de la Bolsa de Metales de Londres, no han sido adoptadas ampliamente por fabricantes aguas abajo ni por mercados internacionales. Shan Qiulin atribuye esto a que los estándares de la Unión Europea tienen fuerza legal, respaldados por sistemas legislativos, judiciales y de cumplimiento completos. Los equivalentes chinos, en su mayoría, siguen siendo voluntarios y carecen de mecanismos de aplicación obligatoria.
En mayo de este año, la Alianza Industrial de Minería Verde de Zhongguancun publicó las Directrices sobre Minerales Verdes, enfocadas en trazabilidad de cadena de suministro y debida diligencia. La alianza planea emitir un estándar internacional este año específicamente para empresas que operan fuera de China.
La brecha entre estándares chinos y occidentales se mantiene especialmente marcada en el componente social del ESG. Mientras las normas chinas avanzan en requisitos ambientales y de reducción de emisiones, las reglas sobre desplazamiento económico, reasentamiento, restauración de medios de vida y consulta previa con comunidades indígenas continúan por detrás de los marcos de la OCDE. El informe del IISD concluye que las operaciones mineras chinas en países en desarrollo generan conflictos ambientales y sociales de manera frecuente, en parte por esta asimetría normativa.
Para los actores latinoamericanos que negocian condiciones con inversores chinos, la clave está en conocer estas diferencias y exigir adhesión a marcos internacionales reconocidos. La adopción de estándares ESG no es solo una cuestión de imagen corporativa: determina el nivel de protección real para trabajadores, comunidades y ecosistemas en territorios donde las mineras chinas buscan expandirse.
Fuente original: https://dialogue.earth/en/business/a-long-and-rocky-road-to-esg-for-chinese-overseas-mining/
