La mortandad de ballenas en la Patagonia alcanzó un nivel sin precedentes en los Golfos Nuevo y San José, con más de 340 ballenatos de ballena franca austral (Eubalaena australis) muertos durante la temporada 2026, según informó Greenpeace Argentina. La cifra representa la pérdida de más del 70 por ciento de las crías contabilizadas, un récord histórico que alarma a la comunidad científica y ambientalista.
La organización reportó además el varamiento reciente de ejemplares adultos y juveniles en las costas de Puerto Madryn. Actualmente, los científicos investigan como hipótesis principales una posible infección por bacteria marina para el caso de los ballenatos, y marea roja en los animales de mayor edad.
La crisis que acecha al Mar Argentino
Greenpeace Argentina enfatizó que, más allá de la causa puntual bajo investigación, la ballena franca austral atraviesa una crisis agravada por presiones humanas e industriales en el Atlántico Sur. La especie está declarada Monumento Natural Nacional, pero enfrenta amenazas múltiples en sus rutas migratorias y zonas de alimentación.
“El Mar Argentino no puede ser transformado en una zona de sacrificio. Las autoridades deben garantizar la protección efectiva de estos ecosistemas críticos para resguardar a las ballenas y a la biodiversidad marina”, aseguró Matías Arrigazzi, licenciado en Ciencias Biológicas y especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina, según el comunicado de la organización.
De acuerdo con Greenpeace, la exploración sísmica con explosiones acústicas en el lecho marino para búsqueda de hidrocarburos, el aumento del tráfico marítimo y el riesgo permanente de derrames petroleros offshore comprometen el bienestar del ecosistema marino y la red trófica completa.
Ballenas como indicadores de salud del ecosistema
“Las ballenas son indicadores de la salud del ecosistema, por lo cual también es fundamental seguir contribuyendo en su estudio e investigación. Gracias a la ciencia, también esperamos saber qué impacto causa este evento a la población de ballenas y qué se necesita para favorecer su recuperación”, agregó Arrigazzi en el mismo comunicado.
La organización ambientalista exigió frenar la avanzada de proyectos industriales nocivos en las zonas críticas donde las ballenas buscan alimento y refugio. Los equipos científicos trabajan ahora en determinar si el evento de mortandad masiva tendrá efectos a largo plazo sobre la población de la especie en aguas argentinas.
La ballena franca austral regresa cada año a las costas patagónicas para reproducirse y criar a sus ballenatos en las aguas protegidas de Península Valdés. La temporada 2026 quedará registrada como la de mayor mortandad de crías desde que existen datos sistemáticos de la especie en el Mar Argentino.
