Por qué el mundo acordó abandonar los fósiles pero aún discute cómo hacerlo

Refinería de petróleo al atardecer, símbolo de la dependencia global de combustibles fósiles.

Foto: Jan Zakelj / Pexels

Tres años después de que cerca de 200 países acordaran abandonar los combustibles fósiles, el mundo todavía discute qué significa ese compromiso en la práctica. La COP28 de Dubái, en 2021, fue la primera cumbre climática de la ONU en mencionar explícitamente la necesidad de alejarse del carbón, el petróleo y el gas en su texto final. Pero no incluyó ningún mecanismo para ejecutar esa promesa.

De los 146 planes climáticos nacionales actualizados y presentados ante la ONU hasta agosto de 2024, 101 mencionan la transición pero solo 12 detallan cómo la llevarán adelante, según un análisis de la Alianza Más Allá del Petróleo y el Gas (BOGA) compartido con Dialogue Earth. La cifra expone la brecha entre retórica y acción.

Solo una docena de países tiene una hoja de ruta concreta

Brasil, presidente de la COP30 el año pasado, intentó convertir la hoja de ruta global en parte de las negociaciones oficiales durante noviembre de 2025, pero las diferencias entre países lo impidieron. En su lugar, propuso un documento voluntario que construiría durante 2026 en consulta con los gobiernos.

Ana Toni, directora ejecutiva de la COP30, describió la propuesta como “un marco” más que un conjunto de directrices: diseñado para mostrar qué está avanzando, no para dictar qué deben hacer los países. “La transición no es un tabú. Tiene que discutirse”, declaró a Dialogue Earth.

La presidencia brasileña identificó cuatro ejes para acelerar la salida de los fósiles: reformar la arquitectura financiera internacional, fortalecer la capacidad técnica, aumentar la cooperación y priorizar la transición justa. Pero Alejandra López, directora de diplomacia climática de la ONG Transforma, advirtió que el riesgo es repetir los errores de la hoja de ruta de financiamiento climático de USD 1,3 billones, que “carece de un plan sobre quién hace qué”.

Turquía, anfitrión de la COP31, prioriza la electrificación sin mencionar los fósiles

Paola Yanguas Parra, asesora del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible, señaló otro obstáculo: Turquía, país anfitrión y presidente de la COP31 en noviembre de 2026, no ha hecho de la transición energética una prioridad para la conferencia. En cambio, se enfoca en electrificación, sin abordar la reducción de producción y uso de combustibles fósiles.

“Si los países no lo impulsan, la hoja de ruta podría caer en el olvido”, advirtió Yanguas Parra a Dialogue Earth. “Turquía fijó una meta de electrificación, pero eso tiene que ocurrir en paralelo con la transición de los fósiles. Hasta ahora, no veo esa coordinación.”

Las posiciones de los países productores reflejan la tensión: Rusia argumentó que el gas es un combustible de transición legítimo, mientras Noruega enfatizó que su producción de gas ya tiene bajas emisiones relativas. Las Islas Marshall pidieron claridad sobre la necesidad de reducir la producción de petróleo, gas y carbón. Vanuatu exigió un tratado vinculante para “apoyar una eliminación progresiva gestionada y equitativa”.

Brasil abrió un proceso de consulta en febrero de 2026 y recibió aportes de solo 18 gobiernos, la Unión Europea y dos bloques negociadores: el grupo de 44 Países Menos Desarrollados y la Alianza de 39 Pequeños Estados Insulares. Los otros 180 miembros de la convención climática de la ONU no presentaron nada. La COP31 en Turquía, prevista para noviembre de 2026, será la prueba de fuego para un compromiso que por ahora es más retórico que real.

Fuente original: https://dialogue.earth/en/energy/the-world-agreed-to-quit-fossil-fuels-now-it-disagrees-over-the-plan/

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