Los orangutanes de Tapanuli (Pongo tapanuliensis), el gran simio más amenazado del planeta, enfrentan una crisis sin precedentes: minería activa, deslizamientos de tierra y la amenaza de una temporada de incendios severa, mientras Indonesia no implementa ningún plan coordinado de recuperación casi un año después del ciclón Senyar.
La población estimada es de apenas 716 individuos en el ecosistema de Batang Toru, en la provincia de Sumatra del Norte, según informó Hans Nicholas Jong en Mongabay. La especie, descrita recién en 2017, está fragmentada en tres subpoblaciones cada vez más aisladas.
Entre junio y julio de 2026, imágenes satelitales de Planet detectaron nuevas alteraciones del terreno dentro de la concesión de la mina de oro Martabe, que se superpone con el hábitat del orangután. Las perturbaciones aparecieron como franjas de tierra desnuda y removida en colinas boscosas empinadas cerca del pozo Ramba Joring, según el reporte de Mongabay.
Una especie sin margen demográfico para más pérdidas
El ciclón Senyar, que azotó Batang Toru entre noviembre y diciembre de 2025, desencadenó deslizamientos masivos que destruyeron más de 8.300 hectáreas de bosque intacto en el bloque occidental del ecosistema. Un estudio científico reciente estimó que el desastre pudo haber matado alrededor de 58 orangutanes de Tapanuli, una cifra que supera siete veces el umbral de mortalidad anual del 1% que los investigadores consideran tolerable para la supervivencia de la especie a largo plazo.
Agincourt Resources, la empresa que opera Martabe, atribuyó las alteraciones de junio a movimiento de material tras voladuras planificadas dentro de su área operativa. Sin embargo, Mighty Earth, organización ambiental con sede en Estados Unidos, sostiene que las características del terreno corresponden a deslizamientos asociados con el desarrollo minero. Phil Aikman, director de campaña de Mighty Earth, señaló que las excavaciones en laderas empinadas pueden haber contribuido a la inestabilidad posterior del suelo.
El Ministerio de Ambiente de Indonesia no confirmó si las autoridades investigaron las perturbaciones de junio. El viceministro Sigit Reliantoro derivó las consultas a las fuerzas de seguridad cuando Mongabay preguntó si el ministerio tenía conocimiento de los hechos.
Minería activa mientras avanza la auditoría ambiental
Los planes de expansión de Martabe incluyen el pozo Tor Ulu Ala (TUA), de 50 hectáreas, al norte de la huella minera existente. Aunque la construcción del camino de acceso al TUA se detuvo a fines de 2025, el análisis de Mighty Earth indica que porciones de las alteraciones de junio caen fuera de las áreas programadas para intervención hasta 2030 según el mapa de vida útil de la mina.
La situación se agrava con el pronóstico de una temporada de incendios inusualmente severa para Indonesia, impulsada por un evento de El Niño fuerte. Los meteorólogos advierten que las condiciones de sequía prolongada podrían desencadenar fuegos forestales a gran escala en Sumatra, incrementando la presión sobre un ecosistema ya dañado por el ciclón y las actividades extractivas.
Según Mongabay, los científicos de conservación cuestionan si el hábitat sigue siendo viable después del ciclón y el desarrollo continuo. La ausencia de una estrategia de recuperación coordinada, casi un año después del desastre climático, deja a la especie críticamente amenazada sin respaldo institucional frente a amenazas múltiples y simultáneas.
La próxima auditoría ambiental de la mina Martabe está en curso, pero los planes de expansión avanzan en paralelo. La población de orangutanes de Tapanuli no tiene margen demográfico para absorber pérdidas adicionales.
Fuente original: https://news.mongabay.com/2026/09/tapanuli-orangutans-face-mining-landslides-and-fire-threats-with-no-recovery-plan/













