La recuperación del pájaro brujo en Galápagos pasó de ser una esperanza remota a una realidad medible. En 2026, la población de Pyrocephalus nanus en la isla Santa Cruz registró su mejor temporada reproductiva: 57 polluelos volantones, contra apenas 15 en 2024. La cifra marca un punto de inflexión para una especie que hace una década sobrevivía con apenas 30 individuos.
El cambio no llegó solo. Detrás de cada polluelo hay diez años de trabajo de campo de la Fundación Charles Darwin, que documentó cada etapa del ciclo reproductivo del pájaro brujo para entender qué necesitaba realmente la especie. “Al inicio no los entendíamos mucho”, reconoce David Anchundia, ornitólogo de la fundación, según informó Astrid Arellano en Mongabay Latam. “Pensábamos que abandonaban los nidos porque los humanos los molestábamos, pero no. Después empezamos a ver que realmente era la comida lo que les faltaba”.
La respuesta estaba en el hábitat. El pájaro brujo de Santa Cruz, un pequeño atrapamoscas insectívoro de plumaje rojo brillante en los machos, depende del bosque de Scalesia para alimentarse y anidar. Pero ese ecosistema había sido invadido por plantas exóticas como la mora, que desplazan la vegetación nativa y reducen la disponibilidad de insectos. Sin alimento suficiente, las hembras abandonaban la incubación.
El experimento que demostró la clave: restaurar el bosque
A partir de 2019, el equipo de la Fundación Charles Darwin comparó siete parcelas de una hectárea donde se eliminaron la mora y otras plantas invasoras con áreas sin intervención. Los resultados fueron contundentes. “Cuando hicimos este experimento comparando sitios donde hay restauración y donde no la hay, vimos que sí: les va super bien cuando hay restauración. Hay más alimento, no abandonan sus nidos y los polluelos salen adelante”, explicó Anchundia a Mongabay Latam.
En las zonas restauradas, las hembras permanecían más tiempo incubando sus huevos y los nidos tenían mayores probabilidades de producir polluelos. El bosque recuperado también ofreció una defensa inesperada: las propias aves empezaron a incorporar material vegetal nativo en sus nidos, y los investigadores aprovecharon ese comportamiento para desarrollar una técnica de autofumigación contra la mosca vampiro (Philornis downsi), un parásito introducido que mata a los pichones.
La mosca vampiro representaba una amenaza letal. Las larvas del parásito se alimentan de la sangre de los polluelos durante la noche, debilitándolos hasta la muerte. Los científicos impregnaron material de construcción de nidos con insecticida y lo colocaron en dispensadores cerca de las zonas de anidación. Las hembras del pájaro brujo, que incluso arrancan cabellos a los trabajadores de campo para sus nidos, incorporaron el material tratado de forma natural.
Una población que aún sobrevive en apenas 19 hectáreas
A pesar de los avances, el pájaro brujo de Santa Cruz sigue siendo una especie endémica amenazada. La población completa sobrevive en apenas unas 19 hectáreas de bosque de Scalesia restaurado. “Este resultado representa una enorme satisfacción y, sobre todo, una confirmación de que la perseverancia en conservación puede dar resultados”, afirmó Birgit Fessl, investigadora principal del proyecto de Conservación de Aves Terrestres de la Fundación Charles Darwin, según consignó Mongabay Latam.
El caso del pájaro brujo demuestra que los programas de conservación en islas pueden revertir el declive de especies cuando se basan en ciencia conductual rigurosa. La restauración de hábitat y el control de especies invasoras no fueron medidas genéricas: se diseñaron a partir de años de observación del comportamiento real de las aves.
La Fundación Charles Darwin estima que la población actual ronda los 100 individuos, un número bajo pero cuatro veces superior al de 2016. El próximo desafío será expandir el área restaurada para garantizar la viabilidad genética a largo plazo. La temporada reproductiva de 2027 dirá si la tendencia se sostiene.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/08/pajaro-brujo-empieza-recuperarse-galapagos-cientificos-conservacion/
