Los resultados de la COP17 sobre biodiversidad marcan el primer examen de medio término del Acuerdo de Kunming-Montreal, el pacto firmado en 2022 para frenar la pérdida de naturaleza antes de 2030. La cumbre celebrada en Yereván, Armenia, concluyó con un balance global que “nota con profunda preocupación” que, sin una acción “rápidamente acelerada”, el objetivo de proteger el 30% del planeta para 2030 no se alcanzará, según el documento final publicado por la Convención de Diversidad Biológica (CBD).
El texto exhorta a los países a “incrementar la ambición para abordar las brechas” y acelerar el cumplimiento de las 23 metas acordadas hace tres años. La COP17 se desarrolló durante dos semanas y, a diferencia de la COP16 en Colombia que perdió quórum y debió suspenderse, Yereván cerró todas las negociaciones formales dentro del plazo previsto.
El déficit de financiamiento volvió a dominar las negociaciones
La discusión central giró en torno al dinero. Los países desarrollados fallaron en cumplir su compromiso de movilizar “al menos USD 20.000 millones anuales para 2025” destinados a proteger la biodiversidad en naciones en desarrollo, según confirmó el informe global de la cumbre citado por Carbon Brief. La ayuda ambiental cayó un 27% en el período 2026-2030, coincidiendo con una reducción general de la asistencia al desarrollo.
Las economías desarrolladas del bloque JUSCANZ (Australia, Canadá, Japón, Noruega, Suiza, Estados Unidos) presionaron para “ampliar la base de contribuyentes” e incluir a economías emergentes como China, Qatar, Arabia Saudita e India en la lista de donantes. Kenia calificó el texto final sobre financiamiento como resultado de “compromisos políticos mayores, sin gran ganador ni gran perdedor”.
La decisión adoptada permite que los países que deseen sumarse como donantes “señalen su interés” mediante consultas bilaterales confidenciales antes de la COP18, prevista para 2028. Ese año, los delegados votaron en la plenaria final por Quito, Ecuador, como sede de la próxima cumbre.
Qué pasó con el fondo para comunidades indígenas
Un mecanismo permanente para canalizar recursos después de 2030 quedó definido en sus criterios generales, pero sin estructura institucional concreta. La COP17 difirió esa decisión a la cumbre de Ecuador. Mientras tanto, el fondo creado en la COP16 de Colombia para retribuir a comunidades por los recursos genéticos derivados de la naturaleza sigue prácticamente vacío dos años después de su creación, según señaló Carbon Brief.
La cumbre cerró cerca de las 12 horas de sesión plenaria final. Armenia, como país anfitrión, destacó haber logrado consenso en todos los textos principales de negociación, un contraste marcado con la COP anterior. El informe global presentado en Yereván subrayó que los niveles actuales de implementación son insuficientes para revertir la destrucción de ecosistemas terrestres y marinos.
La meta 30×30, que compromete a proteger el 30% de las tierras y océanos del planeta para el final de la década, quedó condicionada al cierre de la brecha de financiamiento: los países necesitan movilizar “al menos USD 200.000 millones anuales de todas las fuentes” para 2030, según la meta 19 del Marco Global de Biodiversidad.
La próxima ronda de negociaciones intersesionales está programada para antes de la COP18 en Quito. El Artículo 20 del Convenio sobre Diversidad Biológica establece que los países desarrollados “deberán proveer recursos financieros nuevos y adicionales” a las naciones en desarrollo, y permite que otros países “asuman voluntariamente” esas obligaciones, pero también estipula que la lista de donantes “será revisada periódicamente” y enmendada “si es necesario”.
Fuente original: https://www.carbonbrief.org/cop17-key-outcomes-agreed-at-the-un-biodiversity-conference-in-yerevan











