La sequía extrema en Europa y su impacto sobre la economía continental aceleran una crisis sin precedentes: ríos estratégicos como el Danubio y el Rin registran caudales mínimos históricos, centrales nucleares debieron desconectar turbinas por falta de agua de refrigeración y las pérdidas agrícolas escalan a miles de millones de euros. El verano europeo de 2024 marca un punto de quiebre para el modelo productivo de países industrializados que enfrentan, por primera vez en décadas, restricciones hídricas masivas en pleno corazón del continente.
En Hungría, la sequía afecta al 89% del territorio y el Danubio descendió 140 centímetros por debajo de lo habitual, según reportó Ecoticias. La central nuclear de Paks, que genera gran parte de la electricidad nacional, debió desconectar siete turbinas por la caída del caudal. Rumanía enfrenta una situación similar: dos reactores de la central de Cernavodă, responsable del 20% de la electricidad del país, quedaron fuera de servicio.
Austria atraviesa el período de 12 meses más seco desde 1850, con pérdidas agrícolas estimadas en 1.000 millones de euros. “No debemos transmitir una idea alarmista, pero cada vez nos resulta más difícil garantizar que tengamos suficiente agua y de adecuada calidad en el momento y lugar adecuados”, explica Antonio Guillem, coordinador general de la fundación ecologista Global Nature, en declaraciones a Ecoticias.
El transporte fluvial europeo al borde del colapso
El Rin, arteria comercial de Alemania, registró apenas 45 centímetros de profundidad en Colonia, paralizando el transporte de mercancías. El país vivió su máxima histórica de temperatura este verano (41,8°C) mientras los cultivos de trigo y colza sufrían pérdidas récord. En Italia, el río Po perdió un promedio del 65% de su caudal, duplicando los costos de irrigación en regiones como Apulia.
Francia calcula pérdidas agrícolas que podrían ascender a miles de millones de euros, según su ministra de Agricultura, Annie Genevard. En el Reino Unido, tras el mes de julio más seco desde que hay registros, tres cuartas partes de Inglaterra y todo Gales enfrentan restricciones de agua que afectan a 27 millones de personas.
Más allá de los ríos: biodiversidad en riesgo
“El sector primario es el que se va a ver más afectado. La naturaleza no entiende de fronteras, por lo que se requieren políticas globales”, puntualiza Guillem a Ecoticias. El experto alerta sobre el impacto en las praderas de inundación de los ríos, donde la falta del régimen hídrico tradicional provoca pérdida masiva de biodiversidad de insectos. “La verdad está en el suelo: el primer paso es haber perdido la biodiversidad animal y el siguiente paso es que se pierda la vegetal”, concluye.
España marcó en julio la temperatura más alta de su historia y el mes más seco desde que hay registros. La reserva hídrica nacional cayó del 84,2% en mayo al 66,2% actual. Portugal volvió a sufrir sequía en más del 60% del territorio desde junio, con la cuenca del río Lima al 52% de su capacidad media.
Polonia detuvo seis unidades de generación de dos centrales eléctricas por el bajo nivel del Vístula. Bulgaria, Eslovaquia, Serbia, Croacia y Bosnia-Herzegovina reportan daños agrícolas severos y mínimos históricos en sus principales cuencas. Albania importó electricidad por 41,5 millones de euros solo en julio para compensar la caída de su generación hidroeléctrica.
Según datos del informe AR6 del IPCC (2023), Europa Central y del Sur enfrentará sequías más frecuentes e intensas en las próximas décadas. La crisis actual confirma que el corazón industrial del continente ya no cuenta con la garantía hídrica que sostuvo su desarrollo durante el último siglo.
Fuente original: https://www.ecoticias.com/cambio-climatico/la-sequia-extrema-en-europa-pone-en-jaque-su-economia
