La sequía en Galicia y Asturias marca un quiebre climático sin precedentes en el norte de España. Greenpeace advirtió esta semana que la escasez de agua dejó de ser una amenaza futura para convertirse en una emergencia presente en regiones que históricamente se consideraban a salvo de la crisis hídrica. Coincidiendo con el inicio de la 17ª Conferencia de la ONU de Lucha contra la Desertificación en Ulán Bator, Mongolia, la organización ambientalista denunció que las lluvias de invierno y primavera generaron una falsa sensación de abundancia que el calor y el consumo descontrolado disiparon en cuestión de semanas.
En Asturias, explotaciones ganaderas y vecinos del municipio de Siero sobreviven con camiones cisterna privados que cuestan hasta 200 euros por cuba, según informó el colectivo Asturias Ganadera a medios locales. La falta de agua en los pastos de montaña pone en riesgo la viabilidad del sector, que exige soluciones urgentes para garantizar el suministro en las zonas rurales.
El 80% de los municipios gallegos bajo alerta por escasez de agua
Augas de Galicia mantiene la alerta hídrica sobre casi el 80% de los municipios de la comunidad autónoma. Ayuntamientos de áreas como Vigo, Pontevedra y A Coruña recibieron la orden de recortar un 15% el consumo de agua potable, con ríos como el Lérez en niveles mínimos históricos. Varios concellos prohibieron el riego de jardines, el lavado de coches y el llenado de piscinas, medidas impensadas hace una década en una región cuya identidad climática se construyó sobre la abundancia de lluvia.
En La Rioja y Navarra, el descenso acelerado de las reservas en los embalses está disparando los precios de paja y forrajes en todo el norte peninsular, amenazando la viabilidad del sector primario de cara al otoño. Baleares enfrenta una situación similar: las reservas hídricas de Mallorca cayeron hasta un 39%, dejando acuíferos al límite en pleno pico estival.
Gestión hídrica caduca y pérdidas por fugas
Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace España, señaló que la situación expone el fracaso de un modelo de gestión obsoleto. “La sequía no se gestiona cortando las duchas de la playa en agosto, se gestiona haciendo una correcta gestión de la demanda cuando los embalses aún tienen agua”, declaró a medios españoles. La organización atribuye la crisis a la sobreexplotación agroindustrial y la falta de mantenimiento en las redes de distribución, que pierden hasta el 30% del agua potable por fugas en tuberías defectuosas.
La crisis hídrica también golpea al resto de Europa. Los caudales mínimos históricos en los grandes ríos obligaron a reducir la potencia o detener centrales nucleares en Francia, Hungría y Rumanía por la imposibilidad de refrigerar los reactores sin elevar la temperatura de los cauces a niveles incompatibles con la vida acuática.
Greenpeace exige al Gobierno de España y a las comunidades autónomas un cambio estructural: reducir drásticamente la demanda agroindustrial, invertir en la reparación urgente de redes urbanas, garantizar caudales ecológicos mínimos y liderar en la COP17 la aprobación de un marco internacional vinculante para la gestión preventiva de la sequía. Según proyecciones científicas que citó la organización, el recurso hídrico disponible en España podría caer hasta un 40% en las próximas décadas.
Fuente original: https://www.ecoticias.com/cambio-climatico/la-crisis-del-agua-golpea-al-norte-de-espana
