Cómo el súper El Niño de 2026 redibuja el clima mundial con sequías e inundaciones simultáneas

Vista del océano Pacífico tropical bajo cielo nuboso, región donde se forma el fenómeno de El Niño.

Imagen generada por IA. Escena representativa.

El súper El Niño de 2026 está redibujando el clima mundial de forma sin precedentes. El fenómeno, que comenzó en junio y se extenderá hasta 2027, es el más intenso desde que existen registros, según la Organización Meteorológica Mundial. Su impacto cascada ya afecta la agricultura, la economía y la seguridad alimentaria de miles de millones de personas.

El Niño es la fase cálida de un patrón climático recurrente en el Pacífico tropical que libera calor del océano hacia la atmósfera. Esto incrementa temporalmente las temperaturas globales y transforma los patrones de lluvia y eventos extremos en todo el planeta, según detalla Carbon Brief en un informe interactivo que mapea sus efectos.

El fenómeno forma parte del ciclo ENSO (El Niño-Southern Oscillation), que incluye también a La Niña (fase fría) y una etapa neutra. Los eventos de El Niño y La Niña suelen durar entre nueve y doce meses, aunque pueden extenderse.

Qué está pasando en el Pacífico tropical

Bajo condiciones normales, los vientos alisios empujan agua superficial cálida desde Sudamérica hacia Asia. En su lugar, agua fría rica en nutrientes asciende desde el océano profundo frente a la costa sudamericana, un proceso llamado surgencia que sostiene la pesquería de anchoa peruana, la mayor del mundo por volumen.

Durante un evento de El Niño, los vientos alisios se debilitan o incluso se invierten localmente, permitiendo que el agua cálida superficial regrese hacia Sudamérica y suprimiendo la surgencia oceánica. Esto reduce el contraste de temperaturas superficiales del mar, debilitando las diferencias de presión atmosférica en el Pacífico ecuatorial. El resultado es un ciclo de retroalimentación positiva que amplifica el evento.

A medida que las aguas cálidas se desplazan, los patrones de lluvia cambian. Típicamente, esto trae condiciones muy húmedas a la costa oeste de Sudamérica y deja el sudeste asiático inusualmente seco. El cambio en los vientos sobre el Pacífico genera efectos dominó en el clima de todo el mundo.

Sequías e inundaciones en todos los continentes

La intensidad del súper El Niño actual se mide mediante el índice Oceanic Niño (ONI), que rastrea cuánto se desvían las condiciones en la región Niño 3.4 del Pacífico central (más de 6 millones de km²) respecto del promedio, en períodos móviles de tres meses. Valores sostenidos de al menos +0.5°C indican condiciones de El Niño.

Según datos de NOAA OISST, el evento actual ya superó esos umbrales y se espera que alcance valores récord antes de su pico. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) requiere que las condiciones persistan, o se espere que persistan, durante cinco períodos consecutivos de tres meses superpuestos para declarar formalmente un evento.

Los científicos del clima advierten que el contraste simultáneo de sequías extremas en algunas regiones e inundaciones en otras es una marca distintiva de este ciclo. Indonesia y el sudeste asiático enfrentan condiciones más secas de lo habitual, mientras sectores de la costa oeste de América del Sur experimentan lluvias torrenciales.

Por qué este evento es distinto

Los ciclos de El Niño y La Niña han afectado la Tierra durante milenios. Un estudio de datos proxy de corales preservados sugiere que la variabilidad tipo ENSO existe desde hace al menos 130.000 años. Registros históricos muestran que los pescadores peruanos ya reconocían eventos de El Niño en los años 1600, cuando una corriente cálida que fluía hacia el sur reemplazaba las aguas frías y ricas en nutrientes frente a la costa peruana. La nombraron El Niño de Navidad porque era más notoria cerca de Navidad.

En 1926, el científico británico Gilbert Walker acuñó el término Oscilación del Sur para describir el cambio periódico de presión atmosférica entre el este y el oeste del Pacífico tropical. En los años 1960, el meteorólogo sueco Jacob Bjerknes conectó El Niño con la Oscilación del Sur, estableciendo el concepto del fenómeno ENSO.

La diferencia clave del evento 2026 es su magnitud. Científicos del clima monitorean la temperatura superficial del mar mediante barcos, boyas y satélites. Las proyecciones indican que este súper El Niño será el más fuerte desde que comenzaron los registros instrumentales modernos.

La pregunta que millones enfrentan hoy es concreta: ¿cuánto durará la fase de mayor intensidad y qué tan preparados están los sistemas de alerta temprana para mitigar el impacto en comunidades vulnerables?

Fuente original: https://interactive.carbonbrief.org/el-nino-explainer/index.html

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