El tráfico de fauna silvestre en Argentina arranca con escenas que parecen inofensivas: una tortuga en el patio, un loro en la jaula del balcón, un animal exótico dentro de casa. Pero detrás del mascotismo de especies nativas hay pérdida de biodiversidad, riesgos sanitarios y un mercado ilegal que, según datos de Interpol, mueve hasta 20.000 millones de dólares por año a escala mundial y se encuentra asociado con otras formas de criminalidad organizada.
Claudia Nigro, médica veterinaria de la Universidad Nacional de Rosario y cofundadora de la Cátedra Libre de Fauna Silvestre, lo resume en una frase: “Bastaría con decir que sin vida silvestre la especie humana no podría sobrevivir en el planeta”. En diálogo con Agencia Tierra Viva, la especialista en salud animal y epidemiología traza el vínculo directo entre la tenencia doméstica de animales silvestres y las cadenas de captura, traslado, comercialización y muerte que las alimentan.
A veces la relación comienza con una intención que parece buena: cuidar, proteger, darle hogar. El problema aparece cuando ese vínculo se transforma en apropiación. “Un animal silvestre no deja de serlo porque haya nacido en cautiverio, porque coma de una mano o porque haya aprendido a tolerar la presencia humana”, aclara Nigro. “A lo sumo se podrá amansarlos de alguna manera, y esto está muy ligado a métodos crueles en muchos casos, pero no domesticarlos porque eso llevaría demasiado tiempo.”
La domesticación llevó miles de años, no una generación
Un animal doméstico es el resultado de un proceso de domesticación desarrollado a lo largo de miles de años. Ese proceso se dio a través de la selección de características generación tras generación, con transformaciones genéticas, fisiológicas y comportamentales que permitieron que determinados animales se adapten a la vida junto a las personas.
La veterinaria lo explica con precisión: “Fue una decisión tomada por el ser humano que aprovechó un agriotipo, que es una especie silvestre ancestral, la hizo atravesar un proceso de domesticación y originó así nuevas especies como perros, gatos, vacas, ovejas, cabras, cerdos, caballos, conejos”. Con respecto al perro, el compañero más estrechamente asociado a nuestra especie, Nigro señala que “los últimos hallazgos fósiles indican que hubo no menos de 35.000 años de domesticación, aunque se cree que podrían ser muchísimos más, hasta 150.000 años”.
Pero un loro, una tortuga terrestre o un felino silvestre capturados en territorio argentino no cruzan ese umbral por el simple hecho de nacer en una casa. “Un ejemplar silvestre amansado continúa siendo silvestre”, asevera.
Por qué la tenencia ilegal amenaza a las poblaciones nativas
Detrás de muchos animales que terminan en una casa existe una cadena previa de captura, traslado, comercialización y muerte. El problema excede largamente al ejemplar encerrado en una jaula. Nigro propone como tarea “amorosa, estratégica y futurista” repensar nuestra manera de cohabitar la Tierra y destaca que “debemos conservar nuestro patrimonio natural y cultural no solamente porque las generaciones futuras también tienen derecho y necesidad vital de ello, sino además porque es una cuestión ética. Consiste en considerar a la naturaleza como sujeto de derecho”.
La especialista rechaza incluso la palabra mascota, ligada en su origen a la idea de amuleto o talismán. “Nada más lejano a un ser vivo”, exclama, y sugiere hablar de animales de compañía cuando se trata de especies que pueden efectivamente convivir con los seres humanos tras miles de años de domesticación.
En Argentina, la normalización del mascotismo de especies nativas alimenta redes criminales y pone en peligro de extinción a loros, tortugas y felinos. Según Agencia Tierra Viva, el aumento de casos de tenencia ilegal está directamente vinculado con el tráfico de fauna silvestre, el tercer delito más lucrativo del mundo después del narcotráfico y la trata de personas. Cada animal que termina en cautiverio doméstico representa una captura en territorio silvestre, con impacto directo en las poblaciones nativas y en los ecosistemas que dependen de ellas.
Fuente original: https://agenciatierraviva.com.ar/del-cautiverio-domestico-al-trafico-de-especies-la-fauna-silvestre-no-es-mascota/
