Los corredores biológicos en Argentina están demostrando que es posible recuperar biodiversidad en pleno corazón agrícola del país. Un estudio del INTA y el CONICET en el sudeste de Buenos Aires confirmó que franjas diseñadas con flora nativa atraen polinizadores, controladores de plagas y fauna auxiliar a predios donde antes solo había monocultivo.
La bióloga Paula Taraborelli, investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y miembro independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), lideró el trabajo en tres corredores distintos: uno lineal con vegetación natural y dos diseñados en parches dispuestos en zigzag, según informó a Mongabay Latam. Los corredores rodean un predio de nueve hectáreas con avena y trigo bajo manejo agroecológico.
El equipo plantó especies arbóreas como espinillo, cina-cina y caldén, que tuvieron un 83% de supervivencia pese a un verano extremadamente seco. Los arbustos alcanzaron un 43% de supervivencia, destacándose la barba de chivo. Las herbáceas fueron las más afectadas por la falta de humedad, con solo un 32% de implantación exitosa.
Qué especies regresaron a los corredores bonaerenses
El retorno de fauna nativa fue inmediato. Los insectos representan el grupo más beneficiado, seguidos por aves que encontraron zonas de refugio y nidificación. También llegaron mamíferos insectívoros que antes no habitaban la zona.
“El hecho de poner plantas nativas es atraer toda una red de insectos, aves y mamíferos más que todo nativos. Y cuando la red está funcionando, algunas especies funcionan como controladores biológicos de otras especies”, explicó Taraborelli a Mongabay Latam. De esta manera, el sistema encuentra equilibrio y puede responder sin necesidad de plaguicidas o insecticidas.
La investigación se llevó a cabo en la Chacra Experimental Integrada Barrow, una institución de gestión conjunta entre el Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires y el INTA. El corredor natural más cercano se encuentra a un kilómetro: es el río Segundo Brazo de Tres Arroyos. A dos kilómetros está el río Primer Brazo de Tres Arroyos.
Por qué los corredores importan para la producción
Los corredores biológicos conectan áreas naturales separadas por la actividad humana. Su función principal es permitir el desplazamiento de animales, insectos y plantas para buscar alimento, refugiarse, reproducirse e intercambiar genes, lo que evita la extinción de especies locales.
“La importancia de estos espacios radica en esa capacidad de conectar. Se entiende que los hábitats fragmentados, pero interconectados por corredores, tienen mayor valor de conservación que los meros fragmentos aislados”, resaltó Taraborelli. La experta agregó que la conservación implica no solo preservar fragmentos de bosque, sino también las relaciones ecológicas que permiten la existencia y el desplazamiento de las especies.
El modelo aplicado desde 2017 en el sur bonaerense ofrece una alternativa concreta a la deforestación asociada al monocultivo. El equipo del INTA y el Vivero Nativos de Claromecó fueron quienes ejecutaron las plantaciones para el estudio, cuyo objetivo central fue atraer biodiversidad tanto a sitios con agricultura convencional como a aquellos con agroecología.
Los ciclos de monitoreo 2021 y 2022 reflejaron respuestas diferenciadas entre estratos vegetales, todos condicionados por un verano extremadamente seco y caluroso. Pese a las condiciones climáticas adversas, los resultados confirman que la reintroducción de flora nativa aumenta la presencia de insectos controladores de plagas, aves y mamíferos insectívoros en agroecosistemas productivos.
Fuente original: https://es.mongabay.com/2026/11/plantas-nativas-corredores-biologicos-claves-para-regreso-animales-insectos-beneficos-campo-argentina/












