Para una persona con epilepsia que no responde a los medicamentos, la cirugía puede ser una salida. Pero antes hay que saber con exactitud qué zona del cerebro intervenir, y eso exige estudios largos, con internación y electrodos colocados dentro del cráneo. Un equipo de científicos argentinos desarrolló una herramienta para hacer ese proceso más preciso, y con ella ganó la sexta edición del Premio Merck – CONICET de Innovación en Ciencias de la Salud.
El proyecto se llama NViES (NeuroVisualizer for Electrical Stimulation) y lo lidera Mariano Fernández Corazza, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Electrónica, Control y Procesamiento de Señales (LEICI, CONICET-UNLP). Por el primer puesto, el equipo recibirá 13 millones de pesos para seguir con el desarrollo.
Cómo funciona
A partir de las imágenes de cada paciente, el software construye un modelo tridimensional de su cerebro y muestra qué regiones se activan con distintas combinaciones de electrodos durante la estimulación eléctrica. Así, permite detectar áreas que podrían quedar sin explorar con los métodos actuales y planificar mejor los estudios. Según sus creadores, podría contribuir a reducir los tiempos de estudio y de internación, y a mejorar la planificación de las cirugías.
“Este impulso brindado al trabajo científico nos ayuda muchísimo y nos permite seguir avanzando con nuestro trabajo. Estamos desarrollando un software como servicio para mejorar la calidad de vida de pacientes con epilepsia”, contó Fernández Corazza.
Una molécula para reparar la médula
El segundo lugar, con un premio de 9,1 millones de pesos, fue para Héctor Ramiro Quintá, investigador del CONICET que trabaja en el Hospital Alemán. Su proyecto apunta a una de las condiciones con menos opciones de recuperación: las lesiones medulares traumáticas severas.

El equipo estudia la proteína Netrina-1 y su receptor, llamado DCC, que intervienen en los procesos naturales de reparación neuronal. La idea es sintetizar una molécula que imite esa señal y evaluar en modelos experimentales si logra promover la regeneración de las conexiones nerviosas. Si los resultados fueran positivos, podría ser la base de una nueva estrategia terapéutica y de una plataforma biotecnológica desarrollada desde la Argentina.
“Este subsidio representa una oportunidad importante, porque me va a permitir avanzar con mi proyecto”, señaló Quintá.
84 proyectos de todo el país
En esta edición se presentaron 84 proyectos científicos y tecnológicos vinculados con la salud. Una comisión del CONICET y Merck eligió a diez finalistas, que expusieron sus propuestas en formato pitch ante un jurado integrado por los investigadores del CONICET Ricardo Allegri (INEU, CONICET-FLENI) y Marcela Michaut (IHEM, CONICET-UNCuyo), y por Natalia García, directora médica de Merck en Argentina, y Mauricio Valiere, coordinador de la Unidad de Neurofibromatosis del Hospital Italiano de Buenos Aires.
La entrega se realizó en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), en Buenos Aires, con la presencia del presidente del CONICET, Daniel Salamone; el director general del Grupo Merck en Argentina, Marcelo Ponte; la embajadora de Alemania en la Argentina, Catalina Cullas, y la secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle.
“El Premio Merck-CONICET de Innovación en Ciencias de la Salud es una iniciativa que pone en valor el talento científico argentino y fortalece la articulación público-privada para transformar el conocimiento en soluciones concretas que mejoren la vida de las personas”, destacó Salamone.

El premio, que se entrega desde 2018 con el apoyo de la Embajada de Alemania, suma este año una novedad: un foro que reunirá a ganadores, finalistas y postulantes de todas las ediciones. La propuesta busca acompañar la evolución de los proyectos y ofrecer capacitación sobre algunos de los desafíos más difíciles de pasar del laboratorio a la práctica, como el financiamiento, la propiedad intelectual, la regulación, el desarrollo de prototipos y la transferencia tecnológica.












