El calentamiento global está causando un alarmante ascenso de las temperaturas a nivel mundial, pero es en las ciudades donde el calor se siente más. Esto genera no solo el sufrimiento de los habitantes, sino también un mayor impacto ambiental por el prolongado uso de sistemas para acondicionar los hogares y edificios. Frente a esto, hay un salvador: el árbol.
En los últimos 10 años, las olas de calor se volvieron más frecuentes e intensas. En Latinoamérica, aumentaron un 160% las muertes causadas por las fuertes temperaturas, como te contamos en EcoNews. ¿Por qué esto se siente más en las grandes ciudades?
Las ciudades son “islas de calor”
En las ciudades se genera un clima más caluroso que en las zonas vecinas por un fenómeno conocido como “isla de calor”. Esto es causado por diversas razones de la condición misma de los centros urbanos —el cemento, los edificios, las fábricas—. Muchas veces la sombra y la frescura en el verano son un privilegio.
Hay distintos factores que contribuyen a que se forme una “isla de calor” en las ciudades. Los materiales utilizados en la construcción, como el hormigón, cemento o el asfalto, absorben la energía solar y aumentan la temperatura de las superficies urbanas.
El calor antropogénico o residual también genera ascenso en la temperatura. Se trata del calor liberado por distintas actividades humanas presentes en la ciudad, como el transporte, la industria y los sistemas para acondicionar o calefaccionar los edificios.
Otro de los factores que puede influir en el microclima urbano y en la suba de temperaturas es la distribución de los edificios. La disposición de las construcciones en una ciudad puede alterar la formación de corrientes de viento.
El árbol y la vegetación urbana es la solución
Para hacer frente a esta “isla de calor”, el árbol es la solución. La vegetación urbana no solo da sombra, sino que también contribuye a disminuir la temperatura de la tierra y del aire. Mediante la evapotranspiración, las plantas liberan agua a la atmósfera y esto refresca el ambiente.
En un estudio reciente publicado en Nature Science, científicos investigaron la importancia de la vegetación en la ciudad para mitigar las altas temperaturas. Los árboles y plantas en el suelo urbano pueden reducir entre 2 y 9 °C. La vegetación en paredes y techos, una práctica poco utilizada y aún a explorar en muchas ciudades, podría reducir hasta 17 °C la temperatura de las superficies, con una aislación térmica adecuada.

Menor impacto ambiental y mayor calidad de vida
Si se implementa una buena planificación de la vegetación urbana, la temperatura de las ciudades podría descender. Esto significa un menor uso de aires acondicionados o ventiladores, lo que disminuiría considerablemente el consumo de energía eléctrica y, en consecuencia, nuestra huella de carbono.
El arbolado en los centros urbanos es fundamental porque ayuda a mitigar los efectos del cambio climático, ya que purifica el aire, captura carbono de la atmósfera, evita que los suelos se erosionen y disminuye las inundaciones.
Además, mejoraría la calidad de vida de los habitantes, en especial de aquellos que sufren más las altas temperaturas, como los niños, adultos mayores, las personas con comorbilidades y las mascotas. Las altas temperaturas pueden causar descompensaciones cardio y cerebrovasculares y empeoramiento de las condiciones respiratorias.
El calor también puede expandir otras enfermedades virales como el dengue, la fiebre chikungunya y el zika o enfermedades infecciosas, incluidas las transmitidas por vectores, alimentos y agua.
Política pública de vegetación urbana
Para que las ciudades puedan aprovechar los efectos de los árboles y plantas, es importante contar con una planificación de la vegetación urbana. Las políticas públicas deben tener en cuenta la inclusión de más espacios verdes en las grandes urbes.
Es importante optimizar el diseño para maximizar los beneficios en cada caso particular. Por ejemplo, construir parques, plantar especies vegetales aptas para el clima de la región y concentrar más árboles en áreas donde se requiera mayor descenso de temperaturas.
También es fundamental la construcción de “refugios climáticos”. Estos son espacios verdes que ofrecen condiciones favorables para afrontar las altas temperaturas de la ciudad y mitigar los efectos del cambio climático. En EcoNews te contamos acerca del nuevo “refugio climático” de la Ciudad de Buenos Aires.