La India experimenta un veloz deterioro ambiental. El estrés climático (que se manifiesta en un agravamiento de la contaminación atmosférica en las principales ciudades, olas de calor más intensas, escasez de agua e inundaciones recurrentes) ya no es una hipótesis abstracta ni una amenaza lejana, sino algo que ocurre ahora mismo, cada día.
Pero la India también es una economía en rápido crecimiento, y su gobierno se ha comprometido a mantener esa condición invirtiendo en la ampliación de infraestructuras, la minería y el desarrollo urbano. Esa clase de proyectos suele encontrar resistencia de las comunidades locales, de modo que compatibilizar las aspiraciones económicas con la sostenibilidad ambiental se está convirtiendo en una cuestión urgente.
En países en desarrollo como la India, los costos de las perturbaciones ambientales afectan sobremanera a las mujeres y a los niños, por el papel que cumplen en el manejo del hogar, la recolección de agua y combustible y el cuidado de otras personas. Tal vez esto explique por qué las mujeres indias han tenido desde la independencia un importante papel en la protección de los bosques y la conservación del medioambiente. Por ejemplo, en los años setenta fueron mujeres residentes en áreas rurales quienes encabezaron el movimiento Chipko, que buscaba proteger las economías locales contra la deforestación comercial respaldada por el gobierno de aquel entonces.
Esta tendencia todavía es evidente en la actualidad. En 2022, la Encuesta Mundial de Valores reveló una mayor propensión de las mujeres indias a apoyar la protección del medioambiente (incluso a costa del crecimiento económico) en comparación con los hombres. Estos resultados son parte de una tendencia global más amplia, ya que datos de las economías avanzadas y estudios transnacionales también sugieren que las mujeres tienden a preocuparse más por la protección del medioambiente que los hombres.
Lo que no está tan claro es que este compromiso con la protección del medioambiente se traslade a las mujeres elegidas para ocupar cargos públicos. Sabemos que las políticas indias tienden a estar muy atentas a lo que piden sus electoras, lo que influye en la provisión de bienes públicos como agua potable y carreteras. Pero una nueva investigación muestra que en lo referido a la conservación del medioambiente, la descripción no es tan sencilla.
Usando datos satelitales de cobertura forestal muy detallados, mis coautores y yo tratamos de comprender si la presencia de mujeres en las legislaturas de los estados conduce a mejoras en las circunscripciones a las que representan y si los beneficios persisten a lo largo de sus mandatos electorales. El crecimiento de la cobertura forestal sirve como indicador de la conservación del medioambiente, porque los bosques son importantes sumideros de carbono con un papel fundamental en la preservación de la biodiversidad y una conexión profunda con las economías rurales y los derechos de las poblaciones indígenas. De allí su creciente importancia en las negociaciones multilaterales sobre el clima, incluida la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) del año pasado.
Decidimos centrarnos en las legislaturas de los estados porque si bien en la India estos comparten formalmente la jurisdicción sobre los bosques con el gobierno nacional, su papel en la gobernanza forestal a través de la legislación, la implementación y la supervisión es fundamental. Los miembros de las legislaturas de los estados, que son elegidos cada cinco años por un sistema de mayoría simple uninominal, suelen estar más vinculados a las preocupaciones ambientales locales que los legisladores nacionales. Pueden influir en la conservación asignando fondos de desarrollo local a proyectos ambientales, exigiendo rendición de cuentas sobre la ejecución de esos proyectos a los ministerios de los estados y promoviendo el desarrollo sostenible en sus circunscripciones.
Nuestro estudio reveló que en promedio, durante el año inmediatamente posterior a las elecciones no hubo variaciones significativas en la cobertura forestal en los distritos electorales representados por mujeres en comparación con los distritos representados por hombres. Pero hallamos una diferencia sorprendente al agregar a la representación femenina otro factor: que el distrito electoral esté reservado a candidatos de comunidades históricamente marginadas, por ejemplo las castas y tribus registradas.
Los distritos electorales reservados a estas comunidades y representados por mujeres generan casi todo el aumento significativo en el crecimiento anual de la cobertura forestal. Además, si bien ese crecimiento tiende a aumentar durante el mandato de las legisladoras, el principal motor de este aumento son las mujeres que representan a distritos electorales reservados.
Una explicación creíble de estos resultados es que las políticas de comunidades históricamente subrepresentadas son muy sensibles al reparto desigual de los costos de la degradación ambiental y las perturbaciones climáticas (que afecta sobre todo a las mujeres y los niños), así como al hecho de que la capacidad de adaptación de las poblaciones marginadas es limitada. Esta interpretación concuerda con una investigación anterior que muestra cómo en la India la superposición de identidades sociales de los legisladores influye sobre las prioridades de la formulación de políticas y la provisión de bienes públicos.
La India está tratando de aumentar la representación política de las mujeres, por ejemplo mediante una enmienda constitucional que les reserva el 33 % de los escaños de la cámara baja del parlamento, las asambleas de los estados y la Asamblea Legislativa de Delhi. Es una iniciativa bienvenida, que tal vez ayude a promover el desarrollo sostenible. Pero nuestro estudio ofrece una enseñanza clara: los avances son mucho más probables cuando las mujeres en el poder representan a comunidades vulnerables desde el punto de vista ambiental e históricamente marginadas.
Esto tiene implicaciones fuera de la India. En democracias populosas, multirraciales y étnicamente diversas (como Brasil, Indonesia, México y Sudáfrica), la política subnacional tiene una influencia creciente sobre la política climática, ya que es allí donde las decisiones sobre el uso de la tierra, los bosques y los recursos naturales afectan en forma directa a las poblaciones marginadas. Que haya más mujeres en puestos electivos puede ser un paso en la dirección correcta, pero más que cuántas son, lo que importa es quiénes son y a quiénes representan.
- Bipasha Maity es profesora asistente de Economía en la Universidad Ashoka.
- Derechos de autor: Project Syndicate, 2026.
Sobre EcoNews Opinión: Este espacio reúne voces diversas con una mirada crítica, plural y profunda sobre los grandes temas de la agenda socioambiental. Las opiniones expresadas en esta sección pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan necesariamente la postura editorial de EcoNews. Promovemos el debate abierto y riguroso, en un contexto de respeto, honestidad intelectual y reconocimiento de las complejidades que atraviesan nuestro tiempo. Porque pensar el mundo que habitamos requiere pluralismo, reflexión y la valentía de abrazar las contradicciones.













